Letras
Tres poemas

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Nocturno de Chopin sobre fondo rosa

Nunca escribí poemas de amor,
por eso de los nombres desechables
o de los mapas con múltiples destinos.

Mi bitácora se trata del camino
del deseo en la lluvia de fluidos
como de la propia libertad de los secretos.

Mis páginas se alimentan de la esperanza
desde la otra sangre
            desde ese cuerpo del delito encontrado
erotizado desde la ternura de la confidencia
hasta los abismos de la piel enamorada

y si es un poema de amor en cien días
compraré papel color de rosa
pondré un nocturno de Frédéric Chopin
borraré todos los pasados innecesarios

y quemaré cada apellido
cada mapa para eternizar
             el poema
                           y
                                  este amor.

 

Equinoccio

“usa el amor como un puente”.
gustavo cerati

De equinoccio en equinoccio
emprendo un nuevo destino
con pasaje de ida y otros versos
que los retornos ya mordieron mis dedos
y no hay pétalos para tantas preguntas
solo un puente para el amor.

Llega otro otoño
me derramo de girondos y alexandras
para llorar hasta remorirme de los errores
y renacer desde una carcajada
al otro lado del río
sumergida en el río,
en ambos ríos.

Aquí mis manos pintan
una cartografía para cada día
un día para cada mano
peregrinando gemidos y fluentes.
Esa lujuria de sobrevivir cada otoño
a la muerte de los pétalos
a fuerza de labios entre labios
versando nostalgias tatuadas en la piel
de una (des)conocida (in)esperada.

 

Estados límites

I.

Aquí,
en el vértigo de tu ausencia presente.
¿Cómo consigo un pasaje hacia nosotros?

 

II.

Cerremos la noche, sin llaves
besados de tentaciones
de manos abiertas, miradas,
recorrer tu cartografía lunar
y (per)versar los límites de nuestra palabra.

 

III.

Desnuda
danzo sombras sobre arenas movedizas
descorcho los límites para que huyan
solo tu nombre más allá de mis miedos
solo mi nombre transgrediendo tus cadenas
desnudo secreto de tu carne en la mía
espero por esas puertas sin abrir.

 

IV.

Mis palabras en espirales
la locura come de mi vientre
todo es silencio desde mi balcón
¿acaso escuchaste mi muerte?

 

V.

Hay días en que duele respirar,
en los que quisiera escapar al horizonte,
llorar depresiones y distancias
llorar y que mi lluvia te acaricie
llorar, dejar de llorar…
Esa insoportable levedad de los encuentros
la imposibilidad de tu piel en la mía,
la soledad de los sueños,
deshidratada gota a gota en cada nostalgia
cuando un poema ya no me sirve ni para llorar.