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Mi choza

Sin paredes ni murallas
dispongo de dulce hogar,
sin fronteras al mirar,
sin obstáculos ni vallas.

Cuando el alba rayar quiere,
su flor la planta eclosiona,
su aroma pródiga dona,
lindos colores adquiere.

La albada viste de rosa,
filigranas imagina,
sus colores difumina,
luces y sombras dar osa.

Sin paredes y sin techo,
sin que nadie me lo preste
he la bóveda celeste
cubriendo todo mi lecho.

Por las noches cuando duermo
camino por las estrellas,
por elegir las más bellas
soñando me quedo yermo.

Por las noches cuando sueño
traviesa acude la luna,
no deja estrella ninguna,
su rostro muestra risueño.

 

Soñando el futuro

Un pasado de torturas
con residuos de tormentos,
un conjunto de lamentos,
un anuncio de corduras.

El presente llega cuerdo
con sus noches y sus días,
con sus penas y alegrías;
siempre queda algún recuerdo.

El futuro de mañana
será de cielos azules,
por visillos, leves tules,
¡qué hermosura tan temprana!

Auroras vendrán hermosas
acompañadas de hadas,
con sus túnicas rosadas,
todas lindas y preciosas.

A la luz de la alborada
enredaron las doncellas,
me rondaron las más bellas,
sin pedir a cambio nada.

Cuando el sol salga imprudente,
y en camisón las sorprenda,
romperá vil la leyenda
de aquel pasado presente.

Ninfas de bosques y ríos
vestirán sus hermosuras,
con sus gentiles frescuras
cantando sus amoríos.

En los bosques cuchicheos,
de las ninfas a escondidas,
sin querer ser nunca oídas
comentan sus devaneos.

Curiosas vienen las brisas,
con ternuras acarician,
en deleites se desquician
escuchando tantas risas.

Su trompa un cínife planta
hondo perfora en mi brazo,
recibe mi manotazo,
mi sueño el mosco levanta.

A medias quedo despierto
rascando la picadura,
huye, huye la hermosura
que en mi sueño había cierto.

Si esta vida es sólo un sueño,
¿por qué sueño cuando duermo?
Si despierto quedo muermo
se desvanece mi sueño.

 

Una flor

Una flor te regalo en tu día,
la más bella y la más linda rosa.
A tu pecho prendida olorosa
alredor destilando alegría.

Otra flor hoy traerte decido
elegante, muy bella y preciosa
sin espina nociva y gravosa:
amarguras no has tú merecido.

Hoy mis manos, mujer, he vacías,
muchas flores he visto pasmosas,
escoger imposible agoniosas:
padecieron de largas sequías.

Entre pétalos varios de flores
camuflado en su vello te envío
con cariño mi beso en un lío,
rezumando los míos amores.

Corazón generoso te brindo,
sus amores florecen galantes,
sus aromas rezuman boyantes:
selecciona el que sea más lindo.

 

Linda la flor

Tomo caminos, senderos y sendas
uno tras otro en el campo me pierdo.
Sol con sus rayos me envía un recuerdo,
dame calor sin cobrar sus prebendas.

Cruzo rastrojos, bordeo sembrados,
fincas son todas de tierra secano,
mancha verdosa distingo lejano
fuerte contraste con trigos segados.

Voy presuroso buscando frescor,
caza a mi paso levanta su vuelo,
brisas perfumes regalan con celo,
luce pomposa, preciosa una flor.

Entre verdores destaca el color
rojo encendido, ¡qué viva pasión!
ascua candente prolonga ilusión,
fuego escondido de llamas de amor.

Borde de arroyo do nace maleza
planta silvestre valiente creció,
guapa y pomposa su flor nos brindó,
bálsamo fino la brisa adereza.

Quiero esa flor y su aroma exquisita.
Me abro camino me acerco a la flor,
cardos y abrojos me ofrecen dolor.
No huye. Me premia su aroma la cita.

Bella y hermosa, ¡no importa su nombre!
Crimen sería cortar tal belleza.
Simple y valiente la flor se endereza,
déjola intacta, que a todos asombre.

Cuatro mañanas después yo regreso,
mismo regato con mismos verdores,
pródiga planta presume tres flores
dono a las flores radiantes un beso.

 

El regato

Alegre el manantial mana
no importa el tiempo del año
de la madeja devana
un hilo sin causar daño.

En cálido mes de agosto,
en tórrida temporada
generoso da su mosto
brinda el agua congelada.

El arroyo bravo fluye,
no le atañen las heladas,
en chorro continuo huye
sus aguas lleva templadas.

Al llegar la primavera
el río trota valiente,
acude gente a su vera
escuchando su corriente.

Si presto el otoño llega
reposa en dulce remanso,
ya ni trabaja ni brega,
tan sólo busca el descanso.

Con fatiga y con salero
a la mar brava se entrega:
aunque bravucón y fiero
sabe su fin cuando llega.

La naturaleza sabia
cómo vivir alecciona,
a la vida dona savia,
si objetamos nos perdona.

 

Ona Ana

Siempre fue cría tragona;
aquella niña serrana
de noche, tarde o mañana
de comer nunca perdona.

Cara gorda y guapetona
de carácter campechana,
por delante dos campanas
por detrás se hizo culona.

Siendo ya una muchachona,
una señora pagana
la contrató una semana
a que hiciera de fregona.

Al correr la “maratona”
la carrera nunca gana,
mas voltea su campana,
nos enseña su corona.

La gente dice burlona
al ver que su gracia mana:
bajo su falda de lana
las bragas viste de lona.

Ella responde guasona,
mientras se ríe con gana;
su ironía sabia hilvana:
fue Dios quién creo mi zona.

Con arrebato eclosiona
contra quien viste de pana,
y debajo la sotana
braga que lleva almidona.

Le acusaron de mirona,
ser una moza malsana,
parlanchina y charlatana,
y con los hombres sobona.

A su cuadrilla abandona,
y trabaja de hortelana,
duerme en una caravana,
sus amores mal abona.

Le tendieron la encerrona,
y su novio la empantana.
La moza no se amilana,
nadie le gana a cabrona.

Se enfrentó con la ladrona,
con honor y toda ufana
tras tratarle de gitana,
dar su novio alto pregona.

Una tan buena persona
de alegría sin aduana,
agradar siempre se afana,
una auténtica “bombona”.

Pasó el tiempo en su poltrona,
una moza tan cercana
se mudó lento en lejana
cada vez más socarrona.

Aunque moza solterona
trabajando de hortelana
cada día se engalana,
aparenta una amazona.

Un remolino ambiciona,
vuelta tras vuelta devana,
con la hortelana se hermana
en una dulce intentona.

El viento se envalentona
interpreta su atelana, (sainete)
roza a la moza, profana,
sonroja a la chulapona.