La primera edición de El quadern gris del escritor y periodista español Josep Pla (Palafrugell, 1897; Llufríu, 1981), en una versión “provisionalmente definitiva”, libre de erratas y que respeta la lengua del autor, fue presentada en Barcelona (España) el pasado 3 de diciembre.
El filólogo Narcís Garolera ha “restaurado y limpiado” durante dos años la obra cumbre de la prosa de Pla corrigiendo errores de lectura en la transcripción o erratas tipográficas. Garolera estuvo entre 2005 y 2007 contrastando diariamente el manuscrito de este dietario, que la Fundación Pla le entregó fotocopiado, con la segunda edición del libro, que fue parcialmente corregida por el escritor ampurdanés en el año 1969, tres años después de la primera edición.
Experto también en Jacint Verdaguer y Josep Maria de Sagarra, Garolera se ha adentrado ahora en el trabajo de Pla para ofrecer un texto sin los errores de lectura de la transcripción mecanográfica, sin errores tipográficos y sin las “abusivas” intervenciones lingüísticas de los correctores de los años 60.
En este sentido, señaló que ha intentado “acercarse lo más posible a la lengua de Pla, respetándole los ‘ampurdanismos’ y dejando palabras que por la estricta normativa imperante en los años 60 le fueron cambiadas”.
La edición contiene más de 5.000 modificaciones que hacen, en opinión de Garolera, que la obra de madurez de Pla y uno de los grandes clásicos de la literatura catalana contemporánea “sea más Pla que nunca”.
Las correcciones han sido de distintos tipos: Garolera ha detectado numerosos errores en la transcripción mecanográfica del manuscrito que alteraron el sentido del original (“cínica” por “única”, “dirigides” por “digerides”, “cine trist” por “cine mut”, “sota d’un pis” por “sota d’un pi”, “gust de menta” por “gust de merda”) e intervenciones intencionadas del editor (“delirants collonades” se convirtió en “delirants explicacions”).
Además, ha restituido fragmentos eliminados y añadidos respecto al manuscrito (“les seves inacabables migranyes” se quedaron en su día en “les seves migranyes”), ha retirado numerosas ultracorrecciones introducidas siguiendo los inflexibles (“y arbitrarios a veces”, añade Garolera) criterios del Institut d’Estudis Catalans en los 60 (se pasó de “rojos” a “roigs”, de “ànsia” a “angúnia”, de “fondo” a “profund”) y ha recuperado tanto los castellanismos como los ampurdanismos del original (“caldo, “caliquenyo”, “trastos”, “quartos”, “irà”, “allomats”, “amolats”), manteniéndolos en cursiva en los casos en que no han sido aceptados por el IEC.
El estudioso de la obra de Pla reconoce que el proceso de revisión no ha sido fácil, especialmente porque la idea inicial de restaurar el libro es de hace siete años y firmó un primer contrato para poder llevarla adelante con el editor Joaquim Palau, entonces en Planeta.
Sin embargo, con la creación del Grup 62, Destino en catalán pasó a este conglomerado y la idea sufrió un parón, que ha cogido impulso, de nuevo, en estos últimos meses, con el editor Jordi Cornudella al frente. “Como decía Pla”, apunta Garolera, “lo normal es que las cosas vayan mal y, si salen bien, propina. Al final, tenemos un libro que es una realidad, muy bien impreso, sin errores y que será el canónico”.
El mismo Garolera ha revisado a partir del nuevo texto en catalán la traducción castellana que Dionisio Ridruejo realizó de El quadern gris y que llegará a las librerías, de la mano de Destino, el próximo 15 de enero.
Fuentes: EFE • El Periódico