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Rafael Tovar y Consuelo Sáizar
Sáizar saluda a su sucesor, Tovar, quien aseguró que respetará el trabajo desarrollado por ella en su gestión.
Rafael Tovar sucede a Consuelo Sáizar en la presidencia del Conaculta
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Dijo que procurará conocer a fondo el trabajo de su predecesora, a fin de “integrarlo a la riqueza que tiene México”. Es la primera persona que ocupa el cargo en dos siglos distintos.

El escritor, abogado, historiador, diplomático y gestor cultural mexicano Rafael Tovar y de Teresa asumió el pasado lunes 10 de diciembre la presidencia del Consejo Nacional de Cultura y Artes de México, cargo en el que sucede a Consuelo Sáizar, y que ya había ocupado entre 1992 y 2000, por lo que es la primera persona en dirigir el ente en dos siglos distintos.

Sáizar saludó la designación como su sucesor de quien fuera embajador de México en Italia, y felicitó por ello al presidente de México, Enrique Peña Nieto, en una ceremonia en la que estuvieron como invitadas especiales, además de la esposa del funcionario, Sari Bermúdez, ex presidenta del Conaculta, y María Teresa Uriarte, directora de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), a quien Tovar ofreció su mejor voluntad para trabajar en colaboración con la máxima casa de estudios.

El nuevo presidente del consejo no quiso dar a conocer a los funcionarios con los que trabajará este sexenio: “Vamos a adecuar los perfiles de los responsables al programa, no al revés. No se trata de tener primero a las personas, porque eso significaría que no hay una idea definida ni prioridades ni un concepto de política cultural que encuadre dentro de los principios generales del presidente Peña Nieto”.

En el salón donde se realizó el encuentro con la prensa se colocaron, además de la bandera de México, las fotografías de los cinco funcionarios que han estado al frente del Conaculta en los últimos 24 años: Víctor Flores Olea, Rafael Tovar, Sari Bermúdez, Sergio Vela y Consuelo Sáizar.

Los lineamientos a los que se refirió Tovar tienen que ver con “la creación de un programa de prevención del delito. No hay un tema más noble y más adecuado para que sea parte de los contenidos fundamentales, que la cultura”.

“En segundo lugar, cuando el presidente habla de la creación y desarrollo de las bandas anchas en materia de telecomunicaciones, es exactamente lo que nosotros necesitamos para poder multiplicar el trabajo cultural a través del aprovechamiento de las nuevas tecnologías. Entonces, primero quiero tener muy claro lo que vamos a trabajar y a partir de ahí definir cuáles son los perfiles y hacer los nombramientos”.

Tovar afirmó que será respetuoso del trabajo que realizó Sáizar y procurará conocerlo a fondo “para integrarlo a la riqueza que tiene México. Tanto la Biblioteca Vasconcelos que se construyó durante la administración de Sari, como la de ahora, se suman a enriquecer la infraestructura del país”.

El presidente del Conaculta resaltó la importancia de reconocer las nuevas voces, escucharlas y estar pendientes de las nuevas necesidades sociales que hay que resolver. Aseguró que desde su primera gestión al frente del consejo “tan ha habido política de Estado” en materia cultural, “que muchas acciones están vivas”.

Insistió en que es necesario restituir el resquebrajado tejido social, sobre todo, “colaborar en mejorar la imagen de México en el exterior”. Se comprometió a atender no sólo a los creadores y artistas, sino también a los productores de bienes culturales.

Tovar dijo que en los años recientes le tocó “vivir y ver, desde fuera, no sólo la libertad, sino los obstáculos que pasan algunas personas para producir y difundir sus obras”, en referencia a las dos novelas que publicó, Paraíso es tu memoria (Alfaguara, 2009) y El último brindis de don Porfirio (Taurus, 2010).

Señaló que estar al frente del Conaculta es “volver a vivir. Nunca he dejado los libros, la música, el teatro, las exposiciones, la cultura, es mi vida, nada de ello me es ajeno. En este sentido, el trabajo cultural tiene su plenitud cuando llega a millones de mexicanos, cuando hay consumo de esos servicios culturales que ofrecen las instituciones”.

Licenciado en derecho por la Unam, Tovar y de Teresa ocupó diversos cargos en los años 70 —entre ellos el de asesor del director general del Instituto Nacional de Bellas Artes—, hasta que en 1979 ingresó al Servicio Exterior Mexicano como director general de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores, cargo que desempeñó hasta 1982.

Entre 1983 y 1987 fue ministro en la Embajada de México en Francia, entre 1991 y 1992 dirigió el Instituto Nacional de Bellas Artes y luego ocupó la presidencia del Conaculta hasta 2000, para convertirse en embajador de su país en Italia a partir del año siguiente y hasta 2007. Ese año, y por espacio de once meses, dirigió la Comisión del Bicentenario del Inicio del Movimiento de Independencia Nacional y del Centenario del Inicio de la Revolución Mexicana y del Interinato de Sergio Vela, cargo al que renunció sin explicar las razones.

Entre los reconocimientos que ha recibido destacan condecoraciones otorgadas por los gobiernos de Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, España, Francia, Guatemala, Italia, Polonia, Suecia, Ucrania y Venezuela.

Fuente: La Jornada