¡Qué maravilla!
Ayer, en algún instante de ocio, con mis manos aferradas al volante y con la avenida Libertador frente a mis ojos, pensé en la Mujer Maravilla. Le subí el volumen a Under Pressure un instante antes de que Bowie comenzara su intervención con su voz grave y aterciopelada. “Esa chica es una heroína con toques de mujer común”, pensé. Las mujeres somos locas, pero locas de atar, somos sentimiento puro, intuición, emoción... en fin, pathos, pues; el mundo lógico es un ladrillo, un espacio muy pequeño y rectilíneo para nuestra mente inquieta y desbordada.
La Mujer Maravilla parece una barbie, tan arregladita que mi mente no puede imaginarla peleándose duro con algún malandro que acaba de escapar de La Planta, esos que cargan chuzos y pistolitas hechas con tuberías dañadas que se usan a quemarropa; para anular esos artefactos tendría que reforzar sus brazaletes (¿qué es una dama sin sus joyas?). Su cabello luce tan impecable que no la veo despeinándose en una pelea de mujeres, porque nos da por halarnos los cabellos (no sé por qué, teniendo tantos puntos frágiles), pero sigamos. Escucho los chasquidos de los dedos, una y otra vez alternándose con las voces y el piano de Freddy... Al parecer, su principal poder radica en su belleza. Idiotiza a los bandidos, apela a sus instintos de supervivencia más básicos y los deja incapaces de reaccionar por un momento, los convierte en monos, son monos y en ese momento tienen hambre, sed, quieren sexo; su belleza los desarma, los domina, y es entonces cuando los agarra mansitos con su lazo de la verdad. Bajo el volumen de nuevo y presiono sobre la flechita hacia atrás para que Queen comience a cantar de nuevo la misma canción, porque cuando me gusta una canción la escucho muchas veces para que sus letras y sonido lleguen hasta la última neurona.
Ese lazo de la verdad con el que nos encanta envolver a la humanidad. Nosotras le rendimos culto a la verdad, siempre queremos saber qué oculta el manto de la sacerdotisa, ella nos dice: “Déjalo ahí, déjalo ya”, pero nosotras tenemos que llegar hasta el final, hasta las últimas consecuencias; como dice Clarissa Pinkola, no paramos hasta encontrar la llavecita que abre el cuarto secreto de Barba Azul para saber qué esconde allí, y hay que hacerlo. Con mucho gusto volveríamos a enterrar a Sartre, pero con toda su teoría existencialista promotora de Tartufos. Qué manía con el lazo de la verdad. La Mujer Maravilla agarra a los criminales con las manos en la masa y aun así los hace confesar, tienen que verbalizar su crimen. Definitivamente, a nosotras nos alimentan las palabras, necesitamos escuchar, los órganos más importantes al parecer son los oídos (y los hombres piensan que es la vagina), el significado de las palabras se magnifica en los oídos de una mujer, para bien y para mal, derrite chocolate congelado. Y ahora vamos con la locura del avión invisible. Pray tomorrow - gets me higher high high... Las mujeres somos tan egocéntricas, tan vanidosas, que necesitamos exhibir lo que tenemos, aunque eso nos exponga a la muerte. Sabemos que los malandros andan en la calle hambrientos de oro y es lo primero que nos colocamos, porque no toleramos andar con piezas de fantasía, hay que exponerse porque la dignidad está en juego... ¿A quién se le ocurre tener un avión invisible que muestra lo que hay en su interior? A una mujer, claro, allí hay pathos, no hay pensamiento lógico posible. Desde niña ese avión me pareció sospechoso, porque al ser invisible, y mostrar a la Mujer Maravilla en su interior, la hacía blanco fácil de sus enemigos... Pero la vanidad... Todos teníamos que saber de quién era el único avión invisible del mundo. Cosas de mujeres. Cause love’s such an old fashioned word and loves dare you to care for... y llegamos a Bowie de nuevo.
A decir verdad, la Mujer Maravilla nunca fue mi favorita porque me parecía demasiado frágil para ser una heroína, siempre me dio esa impresión, ahora me doy cuenta de que también es frágil por dentro, lleva los defectos que todas las mujeres tenemos. La reivindica el amor, sus ganas de luchar por mejores condiciones de vida para la humanidad, pero para mí es como oír hablar a Angelina Jolie en el foro mundial de la ONU contra el hambre, las guerras y el deterioro ambiental, su arma fundamental es la belleza. ¿Qué opinas tú?
Under pressure, under pressure... pressure.
Vida
Furioso mar que nos envuelves, nos golpeas, nos asfixias, para luego empujarnos hacia la orilla. Nos atrae el misterio de tus aguas, esas transparencias que se van oscureciendo y agitando a medida que avanzamos, pero que siempre brillan como si flotaran sobre ti diminutos cristales de Swarovski. Te contemplamos con nuestras manos hundidas en la arena, anhelamos ese destello robado. Nos invitas a saborearte con tu danza de seda, esa que moja con intermitencia mis talones. Cuando te alejas pareces decir: “Ven, ven conmigo”. Nos invade el miedo, la incertidumbre del naufragio, pero queremos sal, vestirnos de sal y proyectar la luz. Lo intentamos una y otra vez, y una y otra vez terminamos atrapados en el furor de tu lengua salvaje... hasta que... exhaustos, nos unimos a ti en forma perfecta; en ese instante nos olvidamos del muelle, desaparece la playa en un golpe de viento, y sólo quedas tú.