Noticias
José María Fernández Nieto
Fernández Nieto: despedida.
Falleció a los 92 años el poeta español José María Fernández Nieto
¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

El escritor José María Fernández Nieto (Mazariegos, Palencia, 1929), decano de los poetas de Castilla y León, farmacéutico de profesión y poeta de vocación, falleció el pasado jueves 17 de enero, después de una larga enfermedad, a los 92 años, según confirmaron fuentes familiares. El autor se había roto la cadera recientemente, lo que había agravado su situación.

Distinguido en 2012 con el último Premio de las Letras de Castilla y León por su trayectoria literaria y la promoción y sostenimiento de revistas de poesía como Rocamador, Fernández Nieto envolvió sus libros de intimismo, con versos de temática religiosa, social, existencial y que también miraron a la tierra castellana.

Como promotor de revistas líricas, el autor galardonado fue miembro activo de Nubis, editada entre 1945 y 1955, la misma labor de apoyo que protagonizó dentro de Rocamador entre 1956 y 1968, manteniéndola incluso con su propio dinero, lo mismo que hizo con la colección de poesía que, con el mismo nombre, publicó cerca de un centenar de títulos.

Con Rocamador, Fernández Nieto se incorporó al debate nacional de una poesía que oscilaba entre el perfil social que imprimieron Gabriel Celaya, Victoriano Crémer y José Agustín Goytisolo, y el formalismo que encarnó Vicente Aleixandre, sin desatender a valores entonces emergentes como José Miguel Ullán o Pere Gimferrer.

Asuntos como el amor, la muerte, las costumbres, los toros y su tierra, Castilla, siempre han estado presentes en los poemas de este palentino para quien el poeta nacía, no se hacía, y que recordaba como él, ya a los 15 años, había descubierto que le gustaba escribir versos, los primeros dedicados a su padre, que murió al inicio de la Guerra Civil “por una bala perdida”.

Amante de la poesía desde muy niño, Fernández Nieto, padre de ocho hijos, reconocía que “no se puede vivir de la poesía, de ninguna manera”, “salvo si te dan el Premio Nobel, y eso generalmente llega cuando ya estás muerto”. No obstante, sostenía que aunque “sin poesía, se puede vivir perfectamente, igual que se puede vivir sin música, si no escribiera a mí me faltaría algo”.

Con 92 años, y ahora que la vista no le permitía ni leer y ni escribir, confesaba sentirse muy satisfecho de la vida que había llevado y de la felicidad que había cosechado junto a su esposa, Sagrario, con la que compartía ocho hijos, once nietos y cuatro biznietos.

Entre sus obras destacan Aunque es de noche (1947), La muerte aprendida (1949), La trébede y Un hombre llamado José (1961), La claridad compartida (1972) y La nieve (1974), que pasa por ser uno de sus poemarios más relevantes. A ellos se suman Poemas de amor de cada día (1982), Nueve sonetos eucarísticos (1992), y Fulgores de ascensión (1993).

Fuente: EFE