Sala de ensayo
Cultura y traducción
Problema de transferencia de la narrativa negroafricana de expresión francesa
a través de Los soles de las independencias, de Ahmadou Kourouma

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Ahmadou Kourouma
Ahmadou Kourouma (1927-2003).

Introducción

La literatura negroafricana de expresión francesa nace al principio del siglo XX, conllevando unos rasgos heterogéneos entre oralidad y escritura, fruto de una civilización occidental y africana. Por lo tanto, desde su aparición, la literatura escrita en el África negra de expresión francesa ha llevado y sigue llevando la huella ineludible de la tradición oral de la que deriva. Esta influencia real, visible y constante, se percibe más en los autores negroafricanos de las primeras generaciones y dicha influencia se caracteriza también por una tendencia hacía los temas de índole humanista.

Por un lado, la joven literatura moderna, además de retomar los temas de la literatura oral, se preocupa también por los problemas políticos y culturales. Por otro lado, la adopción de nuevas técnicas narrativas no impide a los autores modernos permanecer fieles a la ética social desarrollada por sus antecesores, los cuentistas de la literatura oral. Hablando de la literatura oral, es preciso hacer una breve pausa sobre la paradoja de este sintagma. En realidad, la palabra literatura sugiere de facto lo escrito. Sin embargo se podría hablar sin duda de literatura ya que los textos orales a los que nos referimos cumplen los criterios de obras elaboradas dentro de una forma enunciativa y con intenciones distintas de las del lenguaje de comunicación corriente. Es decir, la oralidad de dicha literatura se ha mantenido de generación en generación y a la vez se ha conservado en el patrimonio de la dinámica comunicativa que es la palabra.

En realidad, es que la literatura oral, cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos, y que se compone de mitos, cuentos, panegíricos y epopeyas, ha sido objeto de muchos trabajos de orientación antropológica, lingüística y más raramente literaria. Además, la literatura negroafricana todavía no es bien conocida, pero se encuentra en un período de gran expansión en casi todo el mundo. Es una literatura a caballo entre la oralidad africana y la escritura occidental.

La mayoría de la narrativa negroafricana francófona sigue siendo de índole histórica, política y cultural, y sus traducciones a otras lenguas como dinámica de reparto y de acceso al Otro no dejan de ser un componente de una identidad cultural y también reflejo de una visión del mundo.

Esta investigación pretende estudiar las características esenciales que fundamentan la base literaria de la narrativa negroafricana de expresión francesa y su vertiente oral. Y, al mismo tiempo, haremos hincapié en las realidades socioculturales y lingüísticas que, de una forma u otra, constituyen una recuperación de identidad, Los soles de las independencias.

 

1. Rasgo de la literatura negroafricana de expresión francesa

El espacio literario negroafricano presenta características notables que forman parte de la dinámica narrativa de varios escritores africanos. La presencia constante de referencias a los ritos, canciones, refranes y adivinanzas en los relatos actuales, participan de la dinámica romanesca. Esta forma narrativa denota también de la influencia ineludible de la literatura oral sobre la literatura moderna actual en África. Esta técnica estilística y expresiva tiene como objetivo no sólo la transmisión de la sabiduría africana a través de los dichos y proverbios populares, sino también en la realización de la teatralidad del cuentista: sus gestos y su mímica completan y animan la narración.

“Hacia una semana que había terminado en la capital Koné Ibrahima”. Esta frase, que da paso a las primeras líneas de la novela de Ahmadou Kourouma, Los soles de las independencias, significa que Koné Ibrahima (personaje de la novela) había muerto una semana antes. Como lo dice el escritor, “uno no se muere sino acaba”.

Calcada e inspirada de la estructura lingüística malinké (una de las lenguas vernáculas de Costa de Marfil y de algunos países en la parte occidental de África francófona), esta frase retumbó como un verdadero trueno en el amplio panorama de la literatura negroafricana, hasta entonces más bien académica. De ahí, la complejidad de sus obras literarias desde la originalidad del fondo hasta la expresividad de la forma.

Al lado de estos elementos paralingüísticos existen otros procedimientos, como la búsqueda de sonoridades expresivas (aliteraciones, asonancias), las repeticiones, el ritmo, el empleo de imágenes y de expresiones enigmáticas y de alusión, todo ello destinado a dotar al lenguaje de una mayor expresividad para retener así la atención del público: en nuestro caso los lectores. Además, lo más llamativo es que existen escritores, entre otros Ahmadou Kourouma, Tchicaya U Tam’si y Yambo Ouologuem, que desarrollan una literatura que se enriquece con voces y formas de expresión locales, modificando incluso la sintaxis de las lenguas europeas para que se adapten a la estructura de la lengua materna. Por lo tanto los géneros se africanizan, integrando narración y actuación en una reinvención cuyo resultado final es valioso y enriquecedor.

De hecho, la narración negroafricana está arraigada en el espacio geográfico, humano, espiritual y religioso de África, particularmente en Costa de Marfil. Y también la lengua es determinante en el momento de comprender el mensaje del escritor. La presencia de los fenómenos de diglosia o bilingüismo aparece como consecuencia del impacto que la lengua materna ejerce sobre la lengua extranjera. Como lo afirmaban Verónica Pereyra y Luis María Mora, “el bilingüismo ha significado, además de la apertura al mundo, una forma de lucha por la afirmación de la identidad al mantener la tensión entre las dos lenguas”;1 es decir, la lengua materna y la lengua occidental. En la obra maestra de Ahmadou Kourouma, escritor marfileño, Los soles de las independencias, escrita en francés, se perciben nada más abrir las primeras páginas de la novela, varias estructuras lingüísticas procedentes de su idioma materno.

Además, introduce en la trama narrativa palabras de su lengua materna el malinké: “houmba houmba”, saludos; “Alphatia”, capítulo o sura que abre la lectura del Corán; “Moussogbê”, identificación de la belleza femenina; “gnamokodé”, insulto: “hijo bastardo”, “¡Gnamokodé!”, se mezclan con expresiones más elaboradas como “(...) pour s’asseoir et boire les prières”2 (id: 113), cuya traducción literal sería “...para sentarse y beber las oraciones”, pero que en traducción comunicativa sería: “(...) para sentarse y orar con devoción”.

Esta actitud estilística innovadora puede desembocar en tres tipos de situaciones: el escritor transcribe en su lengua materna expresiones o enunciados que no quiere o no logra traducir en francés; el escritor recurre a su lengua materna por medio de la traducción. La idea o el sentimiento contenido en los casos en que la traducción resulta casi imposible, porque se trata de expresiones o enunciados estereotipados, como los dichos populares o referencias proverbiales. Así, quebrando la factura clásica de la lengua francesa, el escritor intenta recuperar las estructuras locales y el ritmo africano con procedimientos como las reiteraciones, las intrusiones del autor propias del narrador de las veladas africanas, los encantamientos y el uso continuo de proverbios.

Es una tradición reconocida afirmar que los textos literarios africanos de expresión francesa al sur del Sahara son previamente traducciones que vienen de la importante influencia de las lenguas locales africanas, en su mayoría dominadas por dichos escritores. En los escritores negroafricanos, a nivel epistemológico como retórico, la visión del mundo sociocultural domina o supera la institución literaria y determina por ende su escritura.

El carácter híbrido de la narrativa negroafricana de expresión francesa, en el cual se yuxtapone un discurso que pertenece a una sociedad cuyo idioma de escritura radica en préstamos, supone la existencia de dos tipos de lectores: para el lector africano estos textos parecen “extraños”, pues la oralidad a la que están acostumbrados sólo se presenta en trozos o formas aisladas, y dicha oralidad parece “encarcelada” en una lengua y en un género desconocido en la esfera profunda tradicional africana. En cuanto al lector francófono u occidental, la intrusión de formas estéticas de la literatura oral africana en un género “clásico” lo convierte en valor textual insólito y hermético, planteando a la vez el problema de nuevos códigos de lectura. De la decodificación de estos códigos de lectura a la traducción sólo hay un paso.

 

“Los soles de las independencias”, de Ahmadou Kourouma2. Oralidad y estrategia narrativa de Ahmadou Kourouma

Destaca la preocupación por el sentido de la existencia, por la relevancia de la palabra, de los símbolos, alegrías, ritmos, etc. La diferencia está generada por la particular relación del hombre en el universo que se establece entre dichos elementos, por su espiritualidad específica y por cómo son transmitidos los conocimientos socioculturales de generación en generación.

La manifestación de la palabra ritualizada y sagrada como modo formalizado y dinámico de la transformación de la palabra ordinaria no deja de ser una realidad africana. Ahora bien, la dificultad de comprensión de dicha palabra aumenta cuando ésta se transcribe gráficamente.

Saber identificar las imágenes, las relaciones entre dichas imágenes y el juego de transferencia del doble sentido, es esencial en la comprensión y el análisis de la novela del autor objeto de nuestro estudio. “La transmutación de lo oral en escritura”3 es una forma de africanización de la escritura literaria que se basa en un deslizamiento importante de lo oral hacia la escritura.

Además, la creación literaria se esfuerza en realizar una búsqueda de la actitud y de la esencia artísticas africanas. Uno de los rasgos que influyen en la literatura autóctona a la hora de defender su propia tradición es el respeto a la cultura oral. A una civilización de oralidad subyace pues una civilización de escritura de la que la literatura negroafricana de expresión no representa más que un aspecto.

Hablar de traducción es poner en juego la dinámica de la transferencia de un mensaje desde una lengua llamada lengua-fuente o lengua de partida hacia otra lengua llamada lengua de llegada. Por lo tanto, el traductor sabe de antemano que el texto literario pertenece a una categoría textual llamada “texto-como-producción” y, por ende, su traducción obligaría al traductor a tomar en cuenta la dinámica cultural que forma parte de su construcción inicial.

Esta aportación pretende plantear los problemas de estudio y de traducción de los autores negroafricanos que utilizan la lengua francesa como herramienta cultural de expresión y de escritura literaria. Es el caso de Ahmadou Kourouma. En realidad, el estilo que conlleva la forma y el fondo de su narrativa tiene un sustrato o trasfondo sociocultural muy marcado: el malinké.

El autor marfileño no solamente se inspira en su lengua materna, el malinké, para escribir, sino que también lo refleja realmente en sus novelas, lo que constituye un problema real de comprensión para lectores no occidentales y no malinkés. Por ejemplo, cuando afirma que “unas generaciones habían nacido, habían hecho su sol y han desaparecido”.4 En esta frase, la palabra “sol” no se refiere al astro. Más bien significa “el período”, “la era”. Y la expresión “hacer su sol” es corriente en las lenguas africanas en general, significa, “reinar”, “vivir un momento, un período de gloria”.

La literatura africana es ya un hecho de cultura; la traducción literaria, entonces, es una actividad que transfiere a otra lengua la experiencia de una visión del mundo participante de una cultura. La recuperación del verbo, en el caso del escritor africano Ahmadou Kourouma, cobra sentido ya que significa ir al encuentro de una visión del mundo que se arraiga a la vez en la cultura y en la civilización malinké. Traducir a Kourouma es, sin duda alguna, penetrar por medio de la lengua en la mentalidad de un escritor, en su imaginario y en el espíritu de su tiempo para entenderlo mejor.

De hecho, la estructuración del conjunto textual que se entiende, difícilmente podría favorecer una adecuada comprensión e interpretación del texto para traducir los elementos visibles o invisibles en su obra Les soleils des indépendances. “Los recuerdos de la infancia, del sol, de los días, de los harmatanes,5 de los amaneceres y los olores del Horodugu, barrieron la ofensa y ahogaron la cólera”.6

Pero la dinámica del verbo de la narración no sólo marca la obra escrita, también afecta a la escritura de una obra, ya que la traducción previa hecha por un escritor francófono desde su lengua materna hacia la lengua francesa es el principio de una decodificación del mensaje. Esta observación nos permite aludir particularmente a la situación en la que la cultura y la lengua no provienen del mismo contexto sociohistórico, donde la cultura y la lengua (el referente y la herramienta de expresión) pueden encontrarse en una relación de desfase en el espacio y en el tiempo. Traducir a una lengua europea una realidad africana originaria de una cultura-fuente oral, conduce indiscutiblemente al fenómeno de diglosia literaria.

 

3. Sobre la transferencia de algunos elementos de la oralidad

Como lo subraya Carbonell, “la noción de interferencia está relacionada con la de la transferencia. Debido al carácter inestable de los límites entre sistemas, existe siempre un trasvase de elementos, propiedades o características de un sistema a otro”.7

La introducción de elementos extratextuales del mundo malinké a lo largo de la narración evoca un regreso a la fuente tradicional que le impulsa hacia la creación de palabras a caballo entre oralidad y escritura.

Para un escritor como Ahmadou Kourouma, esta situación fundamenta el proceso traductivo de su actividad literaria. El acto de escribir le hace partícipe de una dinámica implícita de innovación literaria: su pertenencia a dos sociedades implica un constante pasaje entre las dos culturas, desencadenando un movimiento de vaivén entre dos lenguas y dos culturas distintas. Heredero de las dos culturas: occidental y africana, precisamente francesa y malinké, para Ahmadou Kourouma una cosa es escribir en su lengua materna, es decir en la lengua de su cultura original, y otra cosa es escribir en una lengua prestada, es decir, vaciar a medias su propia lengua materna.

En este segundo caso, el acto de escribir, en su doble postulación lingüística-cultural, infiere un proceso de negociación muy cercano a la actividad de traducción. El fenómeno de diglosia se ilustra en la vernacularización de la lengua de escritura que participa de la “coapropiación”8 de la lengua francesa.

A este respecto, Paul Bandia evoca la importancia de esos fenómenos de la vernacularización y de la diglosia literaria en la escritura africana de expresión europea. Es, en gran parte, el resultado de negociaciones de diferencias culturales entre la tradición oral africana y su contraparte europea, el discurso oral. Esta característica de mestizaje cultural en el escritor africano se manifiesta en su obra por una diglosia lingüística y literaria que pone en evidencia las relaciones de poder entre la lengua y la cultura del “colonizado” y la lengua y la cultura del “colonizador”. Desde el punto de vista sociolingüístico, el contacto entre estas lenguas y estas culturas distantes plantea el problema de su relación de fuerza y de sus efectos sobre los locutores. A un nivel psicolingüístico, los problemas planteados son las motivaciones vinculadas al empleo de tal o cual idioma. Por otra parte, “esta forma de diglosia literaria plantea igualmente el problema de la identidad del texto, de su nacionalidad literaria y de su geografía lingüística o de la construcción de su territorialidad referencial”.9

Podemos hablar en este caso preciso de escritura-traducción producto de un texto híbrido, mestizado, “texto cuyo fundamento lingüístico y cultural (...) bastante heterogéneo (...) apela a una estrategia de traducción que tomará en cuenta tanto la especificidad de material como las características de la lengua/cultura receptora”.10 La dinámica relacional lengua/cultura encuentra su pertinencia en el hecho de que, más allá de la relación con la lengua, los esquemas culturales participan de manera privilegiada en la mirada de significación de la obra literaria.

“Au cours de ma retraite, de mes prières et incantations de la nuit passée, j’ai vu des choses à toi”. (“Durante mi reclusión, de mis oraciones y encantaciones, he visto cosas sobre ti”).11

Primero, la estructura de esta frase no responde al esquema normativo regulado, lo que explica un disfuncionamiento a primera vista de los elementos lingüísticos que componen la frase. Es más probable que la expresión “ ver cosas” se refiera a la capacidad de adivinanza que caracteriza al “marabout” o “vidente”, que es un término que designa a una persona dotada de poder místico y capaz de adivinar el porvenir de personas, y este don le confiere el poder de identificarse con el objeto revelado por magia. Pero en ningún caso después del verbo “ver” puede aparecer una preposición ya que es un verbo transitivo dentro de la norma gramatical francesa. “El préstamo cultural es una manera de resolver la dificultad que se presenta cuando no hay expresiones o conceptos en la lengua de llegada que correspondan a los del texto original”.12

Así, de acuerdo con el contexto sociocultural del enunciado se podría traducir la frase anterior de la siguiente manera:

“Durante mi retiro, a lo largo de mis oraciones y plegarias de la noche pasada he visto cosas que te afectan”.13

La traducción no deja de ser el puente idóneo que posibilita el traspaso de ciertas barreras lingüísticas y culturales.

En efecto, el escritor negroafricano, en el momento de elaborar su texto, selecciona en su sistema lingüístico aquellos signos que mejor le permiten conseguir su objetivo. El traductor literario, en nuestro caso, se encuentra, pues, frente a un conjunto de palabras que representan la intención de un autor, y esto condiciona lógicamente el proceso de reescritura del texto. Si el autor deposita en cada palabra escogida una parte de carga léxico-semántica malinké, es evidente que el sentido del texto, el efecto que el escritor quiere producir sobre el lector, resulta de interpretar de forma correcta cada uno de los significantes en relación con una serie de parámetros no exclusivamente lingüísticos.

 

Conclusión

En realidad, traducir a escritores negroafricanos de expresión francesa es dar a conocer a cualquier lector las dificultades que atañen a la traducción de textos originales africanos, cuya característica esencial radica en un contexto bicultural híbrido, mestizo, que es en sí el producto de un proceso de escritura/traducción: desde la lengua vernácula a la lengua occidental.

Cabe recordar que las lenguas africanas son también herramientas de creación e innovación literaria cuyo valor, tanto epistemológico como retórico, domina sin duda alguna la institución literaria que, a su vez, determina por lo tanto su valor narrativo. Para ello, dos realidades heterogéneas, como la escritura y la traducción, permiten identificar la estrategia narrativa de estos escritores en un contexto de intercambio cultural.

 

Referencias bibliográficas

  • Bandia, Paul (2001): “El concepto bermaniano del ‘extranjero’ en el prisma de la traducción postcolonial”, TTR, Nº 2.
  • Carbonell I Cortés, Ovidi (1998): Traducción y cultura: de la ideología al texto, Salamanca, Ediciones Colegio de España.
  • Delisle, Jean (1980): L’analyse du discours comme méthode de traduction. Initiation à la traduction française de textes pragmatiques anglais. Théorie et pratique, Université d’Ottawa, Ottawa.
  • Joubert, Jean Louis et al (1994): Littératures francophones de l’Afrique de l’Ouest, París, Ed. Nathan.
  • Kourouma, Ahmadou (1970): Les soleils des indépendances, París: Le Seuil, 1970.
    (1986). Los soles de las independencias, Madrid: Alfaguara, Trad. Eduardo Santos.
  • Magnier, Bernard (1983): “Ahmadou Kourouma” in Afrique littéraire et artistique, Nº 10.
  • Pereyra, Verónica, y Luis María Mora (1988): Literaturas africanas de las sombras a la luz, Madrid: Mundo Negro.
  • Zalesski, Michèle (1989): “Locataires de la misma casa”, entrevista con Sony Labou Tansi, en Diagonales, Nº 9.

 

Notas

  1. Pereyra, Verónica, y Luis María Mora, Literaturas africanas: de las sombras a la luz, Madrid, Mundo Negro, 1988, p. 84.
  2. Ahmadou Kourouma, op. cit., p. 19.
  3. Joubert, Jean Louis, et al, Littératures francophones de l’Afrique de l’Ouest, París, Ed. Nathan, 1994, p. 171.
  4. Ahmadou Kourouma, Los soles de las independencias, Madrid, Alfaguara, 1986, p. 19.
  5. Viento muy cálido y seco que sopla de Levante en África occidental, con polvo fino. Suele amainar al mediodía.
  6. Ahmadou Kourouma, op. cit., p. 27.
  7. Carbonell I Cortés, Ovidi, Traducción y cultura: de la ideología al texto, Salamanca, Ediciones Colegio de España, p. 191.
  8. Zalesski, Michèle, “Locataires de la misma casa”, entrevista con Sony Labou Tansi, en Diagonales, Nº 9. Enero, 1989, pp. 3-4.
  9. Bandia, Paul, “El concepto bermaniano del ‘extranjero’ en el prisma de la traducción postcolonial”, TTR, Nº 2 (2001), pp. 125-136.
  10. Ibídem, p. 136.
  11. Ahmadou Kourouma, op. cit., p. 67.
  12. Carbonell I Cortés, op. cit. p. 149.
  13. Traducción realizada por el autor del artículo.