Letras
Tres poemas

Comparte este contenido con tus amigos

Animación suspendida

Memorias estériles
en
un
suero
de
glu
co
sa.
Huellas dactilares
sobre el iris de una mirada en blanco.
Atrapado en un tubo de ensayo.
Me cobijo bajo las páginas de un calendario.
Glóbulos rojos que mueren.
Blancos que desfallecen
en una nota de Mozart.
Un cuarto vacío.
Un lúgubre pasillo.
Testigo de un tiempo que no me pertenece.
Multitudes me señalan.
Mi cabeza sigue erguida.
Floto sobre las bondades de este mercurio líquido.
Mi alma se hunde en un mar de plaquetas.
Huellas impresas sobre burbujas de ácido.
Moléculas huérfanas que ignoran destinos.
Átomos vegetativos asesinando su núcleo.
Mi vida en una pantalla de electrones.
Holocausto de protones sobre terreno neutro.
Colapsos.
La caída del velo sobre murallas de hierro.
Un virus que lleva mi nombre.
Una tina de antibióticos invade mis venas.
Un cuerpo que muere.
Un espíritu en animación suspendida.
Imágenes vivas.
Siluetas borrosas en mi cerebro de plasma.
Letras que cuelgan de mis membranas.
Hemisferios diluidos en una gota de sangre.
Un silencio que grita.
Silencio que nadie parece escuchar.
Tal vez creen que duermo.
Pero no.
Estoy despierto.
Escucho sus voces...
El sonar de las teclas anotando mis datos.
Un by-pass que duerme sobre mis signos vitales.
Ya no conozco este mundo.
Pertenezco al pasado.
El tiempo en el muro.
Las manecillas se detienen.
Los segundos retroceden.
Otra vez en el banquillo de acusados.
Veo sus ojos, su mano estoica.
Sus labios sedientos.
QUIERO UN DICTAMEN DISTINTO PARA VOLVER A LA VIDA.

 

Tus tierras

Gobierno absolutista son mis deseos.
La diplomacia rige su diálogo.
Las buenas costumbres permean en su mesa.
Mientras, nosotros abandonamos la sangre en el campo de batalla.
Mis órdenes en mano.
Debo partir a las 22 horas del día primero.
Debo alejarme de mí para pelear en tus tierras lejanas.
Uniformado de alientos gastados.
Armado de silencios y una profunda respiración.
Hoy escribo sobre la huella de tu ausencia.
Sobre los planos de un ataque suicida.
No queda líquido que calme esta sed.
Se escuchan noticias de muertos que aún respiran.
Explosiones que quiebran la voz de la mañana.
Estoy aquí bajo nubes de humo.
Las sábanas huelen a pólvora.
Tus besos saben a tierra.
Caricias de sangre que marcan mi piel.
Combate cuerpo a cuerpo.
Me resisto a huir.
Quiero enfrentarme a mi enemigo.
Vernos cara a cara.
Que comience la danza de la guerra.
El metal de tus uñas penetra mis tejidos.
Siento minas por doquier.
Espejos rotos con imágenes grabadas.
Una lucha contra el tiempo.
Me sabes a paz.
Me hueles a conquista.
Se siente la victoria sobre tus derrotas.
Soy un rehén de tus carnes.
Experto en reconocimiento, mas no me reconozco.
Un prisionero en tus campos de concentración.
Me torturas con el sonido de tus deseos.
Me haces presa de tus trampas.
He caído entre tus alientos.
No me quedan fuerzas para resistirme.
Mis banderas blancas están ensangrentadas.
Agonía por no querer regresar a mí.
Me duelen los versos.
Palabras de plomo que se incrustan en mi piel.
Heridas profundas.
Quemaduras de tercer grado.
Desnudo sobre tus tierras.
Inerme, pero decidido a luchar.
Mi sangre me abandona.
Mi ejército ha partido.
Un desfile de almas heridas.
Un regreso a su patria.
Me encuentro en tu mira.
A segundos de un disparo final.
Mi cuerpo yace en pedazos.
He decidido morir aquí.
No hay mejor muerte que morir sobre ti una y otra vez.

 

Mi cuerpo

Trinchera de agonías en la retaguardia.
Camaradas a mi diestra.
Enemigos a mi izquierda.
El centro de la guerra en mi pecho.
Rangos esparcidos por doquier.
Pedazos de dioses sobre mi rostro.
Sonrisas de niños reflejadas sobre un rojo mar.
Mis valores están en fila.
Flanco izquierdo.
Flanco derecho.
Saludo a mis miedos.
Descanso.
Mi uniforme gastado brilla.
Barricadas postradas ante mí.
Un cañonazo más.
Otro camarada en el suelo.
Preparen armas.
Apunten.
Fuego.
Herido está el horizonte.
Bajo mis pies un campo minado.
Metralla incrustada en mi carne.
Heridas abiertas con voces silentes.
Una historia diluida en el fondo de mi cantimplora.
Tengo sed de verdad.
Sed de luz en esta tierra oscura.
Cuento las vidas.
No hay nada en mis bolsillos.
Sólo el polvo de los tiempos va conmigo.
Le hablo a mis sombras.
Brújulas de mi cordura.
Sus magnetos señalan al sur.
Un mapa sobre las estrellas.
Un camino jamás recorrido.
Otro paso sobre mi propia vida.
Uno más me acerca a su muerte.
Me veo en mis ojos.
Soy yo mi enemigo.
Puñal en mano.
Desgarro paredes.
Ciudad de barrotes.
Mi último ensayo.
Libreto de vidas que no pertenecen.
Se alejan mis sombras.
Escucho mi voz en la lejanía.
Ya no siento nada.
Ha muerto el dolor.
Sólo sonrisas, sólo sonrisas.