Letras
Desmemoria
Extractos

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19-10-2037

En el interior de las postales flotan los cadáveres de ayer.
Una mano ya muerta me sigue escribiendo mensajes de amor.
Dentro de las postales huele a café y a perfume de violetas.
Te busco también dentro de las postales, entre la furia parisina y bajo aquel palacio en llamas (no recuerdo su nombre ni el tuyo).
Llueve dentro de las postales, agua destilada, llanto de cocodrilo
que rueda sobre las mejillas de una muñeca recién llegada de San Petersburgo,
flaca y ausente, tan pálida como las madrugadas.
¿Qué hacer con las postales que aúllan como una loba hambrienta?
Dentro de una boca vacía ha estallado mi locura.
Sucedió esta mañana, quizá hace dos siglos o puede que aún esté por venir.
Los soldados desertan de los ejércitos, dentro de las postales.
Y las niñas abren sus piernas para que los viejos se asomen a un abismo de hiel y terciopelo.
En el interior, en mi interior, sólo los pájaros.

 

17-11-2037

Mi padre tocó el cielo con su boca en su último viaje hacia la eternidad del whisky.
Dos días después tuvimos que enterrarlo.
Hacía sol y las moscas rondaban los escotes.
Ahora, sin embargo, no hay cielo en mi habitación.
Solo un techo agrietado del que cuelgan tres farolillos chinos.
Soy extranjera de mí. Soy huérfana de mí.
Mis manos viajan por países recónditos, aman y se prostituyen en otras habitaciones tan ciegas como el alcohol.
El misterio reside en la boca, eso escribió Pessoa sobre el pecho de tres cadáveres femeninos.
Una de esas tres mujeres (eso nunca lo supo mi padre) era yo.

 

15-12-2037

Tras mi sombra hay una muerte blanca, casi insignificante,
con ojos de mujer dormida.
Hay caminos sembrados de huellas y babas de hombres.
Hay una lápida acogedora, y flores de plástico, y mis pensamientos convertidos en tinta detrás de los búcaros.
Hay frío al respirar, y una bata roja (transparente y maldita) que perteneció a una puta enferma.
Hay un night club abierto a las cuatro de la tarde y mi primer cigarrillo.
Un vómito sobre el edredón y tres orgasmos solitarios.
Hay, a veces, otros mundos metalizados y postales florecidas y chicles de menta con sabor a clorofila.
En esencia soy una rosa oscura que murió en el pasado: hay mucha sombra detrás de mi sombra.