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Leopoldo Brizuela
Brizuela: perplejo.
Leopoldo Brizuela pierde una biblioteca en una inundación
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El escritor argentino Leopoldo Brizuela, ganador del Premio Clarín (1999) y del Premio Alfaguara (2012), perdió una de sus bibliotecas —dotada con entre dos mil y tres mil libros— a consecuencia de una inundación que afectó la planta inferior de su casa en Tolosa, en el Gran La Plata, provincia de Buenos Aires.

“Empezó a correr el agua como un río por la vereda, pero con muchísima fuerza, pasaba, pasaba, pasaba y no sabíamos cuándo iba a parar”, dijo Brizuela a la prensa argentina el pasado 3 de abril. “Cuando entró, fuimos al primer piso. Siguió subiendo, siguió subiendo, yo estaba como hipnotizado. Perplejo”.

En la planta anegada vivían la madre del escritor con una señora que la cuida. Ahora las dos mujeres se han mudado con él a la planta superior. La biblioteca alcanzada por la inundación estaba ubicada en un garaje de la primera planta. “Son dos, tres mil libros. Libros de consulta, libros de la infancia. Y los vinilos. No quise ni revisar, me duele demasiado”, dijo el autor de Una misma noche.

Brizuela estuvo horas sin luz y en la parte de abajo, ahora que la luz volvió, la mantiene cortada: “Corté la luz abajo, en la parte más dañada. Porque ahora no hay agua, pero los enchufes estuvieron tapados, no sé qué pasa cuando vuelve la electricidad, si la pared estaba toda mojada...”. Y hace las cuentas: “Los electrodomésticos no creo que sobrevivan, la computadora está sumergida”.

La madre se preocupó por su vecina: “Al lado vive otra señora de 90 años sola, mi vieja se acordó de ella y le dijimos que seguramente la habían ido a buscar los hijos. ¡Qué la van a venir a buscar, si no se podía llegar! Se debe haber bancado el metro de agua...”.

El escritor, que nació allí mismo en 1963, dice que nunca vio algo así: “Nunca pasó esto acá. De chico tenía un piano y nunca tuvimos problema, se inundaba, pero de cordón a cordón. Lo tradicional es que, como acá está lleno de árboles, las hojas tapen todo y se inunde un poco. En la esquina de casa hay dos bocas de tormenta que estaban colapsadas y cuando paró de llover, el agua escurrió enseguida. Más allá de las responsabilidades políticas, nunca había visto cuatro horas de lluvia tupida como en el peor momento de una tormenta”.

Fuente: Clarín