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“El siguiente, por favor”, de Íos FernándezEl siguiente, por favor, de Íos Fernández

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La portada del libro de cuentos El siguiente, por favor, de Íos Fernández, tiene una flecha neón que señala una secuencia de imágenes que evocan ambientes urbanos, musicales y de contracultura. Esta portada, como otras de Babilonia, a muchos lectores nos evoca espacios y personajes como los encontrados en Opio en las nubes, de Chaparro Madiedo; Que viva la música, de Andrés Caicedo; o Érase una vez el amor pero tuve que matarlo, de Efraím Medina Reyes —quien, por cierto, mantiene varias coincidencias con Fernández. En su interior, dieciséis cuentos nos presentan un autor con clarísimas influencias de la literatura contemporánea latinoamericana y estadounidense, así como una prometedora obra que desde ya esperamos.

Pero la colección de cuentos del escritor cartagenero Íos Fernández, quien mide poco más de uno noventa, reconoce que parte de su deseo de narrar viene de la televisión y del chisme de las señoras de su barrio, pero que además ha pasado largos años en la ciudad de Bogotá, donde actualmente se gana la vida como libretista de televisión, no es para nada un popurrí de influencias o de remedos. Su estilo, si bien aún está en ciernes, ya anuncia una voz contundente, conmovedora y apasionada en las letras colombianas.

Íos Fernández
Íos Fernández.

Cuentos como “Hormigas en la cena”, primero en orden de aparición en el conjunto de relatos, nos adentra en el clima de una ciudad caribe llamada Fortuna donde se puede respirar el aire caluroso aun en las noches. Es la historia de un “pelao” rebelde y callejero adoctrinado por los escobazos de su madre y envuelto en una situación donde tempranamente tiene que soportar la traición de sus amigos, quienes le han vendido sin pudor alguno.

Cuentos como “Hombres bajos, mujeres altas”, y “El siguiente, por favor”, este último el que le da título al libro, nos llevan por el camino del púber-adolescente y sus frustraciones y fracasos amorosos. Aquí los personajes se construyen como en el cine y la televisión: únicos en color y aroma. El carácter de cada uno parece alentar el irremediable fracaso del protagonista de cada una de las historias.

En general toda la primera parte tiene ese aliento del trópico que me recuerdan autores contemporáneos como Edwidge Danticat, Pedro Juan Gutiérrez o Junot Díaz. Sin embargo la presencia de una ciudad del interior como Bogotá se anuncia en esta primera parte y se ve clara en la segunda. En cuentos como “El tercer botón de la camisa” o “Ángela viendo comer en McDonald’s” se divisa un panorama del inmigrante colombiano que llega a la capital; la padece, padece sus necesidades, sus resentimientos y sus habitantes mientras que, aun así, las raíces se van asentando en los lugares de la ciudad hasta pertenecer a ella.

Pareciera que, como Efraím Medina se reconstruye en Bogotá luego de huir con resentimiento de Ciudad Inmóvil (Cartagena), Íos Fernández también reconfigura un nuevo universo narrativo donde algunos de los escenarios de la fría y prevenida Bogotá se hibridan con Ciudad Fortuna.

Los bares, las discotecas, las calles en el centro así como la salsa, la música fiestera y las lecturas de poesía en medio de la soledad ruidosa de los bares establecen un continuo diálogo entre La Heroica y el Distrito Capital.

A través de las líneas el autor establece una relación nostálgica entre el desamor, el fracaso, la literatura y los escenarios de ciudad. El siguiente, por favor, es un libro que logra unidad temática sin repetirse a lo largo de los cuentos. La originalidad y autenticidad de su estilo logra deleitar a los lectores. El alejamiento de su mirada nos permite ver un contraste entre ciudades a través de personajes de una contundencia vital tan fuerte que podemos casi percibir con el olfato. Para estos tiempos, quizá recorrer una ciudad como Bogotá y encontrarse con el libro de cuentos de Fernández, sea una oportunidad donde podamos adentrarnos, conmovernos, enfurecernos y respirar sin las molestias del polvo o el esmog a través de sus páginas.