El Instituto Cervantes está estudiando un “programa de potenciación de sus relaciones” con el Instituto Ramon Llull, el Instituto Vasco Etxepare y el Consello da Cultura Gallega en materia lingüística, según informó el pasado 7 de mayo su director, Víctor García de la Concha, durante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado español.
En palabras de García de la Concha, “no es bueno que el Instituto Cervantes se ocupe sólo de la enseñanza del español”. A su juicio, lo que hay que hacer es “tratar de potenciar la enseñanza y la difusión de la cultura”.
El anuncio se produjo en respuesta a una interpelación del senador del PNV Iñaki Anasagasti, quien reprochó al director del Cervantes que no se asume que hay otras lenguas cooficiales y que en los 22 años de historia de la institución “no se ha hecho nada sólido ni continuo para que tengan el mismo grado de respeto que tiene el castellano”. El balance, dice, “es muy malo, porque son tratadas como el hermano pobre y enfermo”.
García de la Concha le recordó al senador del PNV que el Cervantes, como miembro del consorcio europeo Linguanet, propuso ante sus socios incorporar al proyecto de lenguas europeas las lenguas cooficiales de Cataluña, Galicia y País Vasco: “Podría hacerse más, sin duda ninguna, pero ahí entra el componente del presupuesto”.
El director del Cervantes admitió la existencia de una duplicidad entre las actividades culturales que realiza este organismo con las que llevan a cabo “las embajadas españolas, la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo y, últimamente, también con Acción Cultural Española”, aunque dijo que la voluntad del gobierno es llegar a una unidad de acción.
García de la Concha aseguró, por otra parte, cómo, frente a la fuerte reducción presupuestaria, han acometido una “reducción drástica de gastos”, lo que ha ayudado a mantener todos los centros abiertos. También se ha reducido el número de las actividades culturales, “pero no la excelencia”, advierte García de la Concha, quien confía en los ingresos que puedan generarse con la venta de algunos edificios de la institución.
El Cervantes ha firmado un convenio con el Ministerio de Relaciones Exteriores de México a través del cual la institución española y el gobierno mexicano intercambiarán varias de sus sedes repartidas en todo el mundo.
Según García de la Concha, la institución que dirige cederá al gobierno mexicano el uso de los centros que posee en el mundo con el fin de promover y proyectar la cultura mexicana y, por su parte, México cederá los centros culturales que posee en los distintos continentes, y concretamente en Norteamérica, para “completar el exiguo número de centros que tiene en Estados Unidos”, que se reducen a Nueva York, Chicago y Alburquerque, así como algunas aulas en Boston y Seattle: “Son 14 centros mexicanos en los que podremos llevar a cabo actividades”.
Fuente: ABC