El narrador venezolano Fedosy Santaella fue uno de los nueve finalistas, con El dedo de David Lynch.
El escritor mexicano Álvaro Enrigue obtuvo este lunes 4 de noviembre, con su novela histórica Muerte súbita, el XXXI Premio Herralde de Novela, dotado con 18.000 euros. Entre los finalistas estuvo la novela El dedo de David Lynch, del escritor venezolano Fedosy Santaella.
Muerte súbita fue seleccionada de entre las 476 presentadas, la mayor participación del certamen, destacó en rueda de prensa el editor Jorge Herralde.
La novela fue presentada al concurso bajo el seudónimo “Hamilton” y el título Patrón de todos los que estamos tristes, y transcurre durante un solo día en un partido de tenis jugado el 4 de octubre del año 1500.
En este escenario, dos duelistas singulares se encuentran en las canchas de tenis de la romana plaza Navona: uno es un artista lombardo que ha descubierto cómo cambiar el arte de su tiempo, Caravaggio, y el otro es un poeta español “demasiado inteligente”, Francisco de Quevedo.
La historia plantea “qué tendría que haber pasado para que Caravaggio y Quevedo jugaran una partida de tenis en su juventud”, proponiendo una historia en tres sets, que comienza cuando un mercenario francés roba las trenzas de la cabeza decapitada de Ana Bolena para fabricar pelotas de tenis con su pelo rojo.
En la novela, Quevedo conoce al que será su protector y compañero de juerga en un delirante viaje por los Pirineos y en el que una “hija idiota” de Felipe II será propuesta para reinar en Francia y Cuauhtémoc, prisionero en la Laguna de Términos.
El autor explicó que Caravaggio vivió una especie de destierro por matar a un hombre durante un partido de tenis, de lo que hay una vasta documentación y para cuya investigación ha contado con respaldo académico. Enrigue también se interesó por Quevedo, figura a la que consideró sería “un buen contrincante para Caravaggio”.
La novela trata las dos formas de enfrentarse al mundo de estos dos personajes, con Caravaggio con una idea muy moderna de encarar la fama, pareciéndose más a Andy Warhol que a Miguel Ángel; enfrentando a la mentalidad contrarreformista de Quevedo, defensor del catolicismo y el Imperio.
Enrigue remarcó que, por el contrario, Caravaggio representa a un pintor abiertamente homosexual, muy juerguista, condenado a muerte y aun así vendiendo cuadros: “La novela enfrenta la visión del Vaticano laxo y la visión dura del Gobierno español”, resumió el autor, quien también incluyó a México en esta historia, para tratar cómo el mundo se volvió inmenso de la mano de Hernán Cortés y cómo la Contrarreforma viajó al país centroamericano.
La novela está planteada como un ensayo sobre el tenis hecho por un autor contemporáneo “con preocupaciones contemporáneas”, aunque en realidad es una novela que permite al escritor mexicano situarse en ese cambio de mentalidad en plena eclosión de la modernidad, una época que ofrece muchas explicaciones a la época actual.
De hecho, confesó haberla escrito “con mucha rabia y desde la decepción”, porque no puede ser que siempre ganen los malos, además de ser una obra muy personal, sin ser autobiográfica.
Enrigue ganó el Premio de Primera Novela Joaquín Mortiz en 1996 con La muerte de un instalador, y en la editorial Anagrama ha publicado Hipotermia (2005), Vidas perpendiculares (2008) y Decencia (2011), y su último título es Valiente clase media. Dinero, letras y cursilería.
El jurado del premio Herralde estuvo compuesto por Salvador Clotas, Paloma Díaz-Mas, Marcos Giralt Torrente, Vicente Molina Foix y el propio Jorge Herralde.

Santaella: misterioso.
Fedosy Santaella entre los finalistas
Entre los nueve finalistas del Herralde se encuentra el escritor venezolano Fedosy Santaella, quien participó con su novela El dedo de David Lynch. “Me siento agradecido y pienso que el trabajo continuado y persistente siempre tiene sus resultados”, dijo Santaella al portal venezolano FicciónBreve.
“No hay que dejarse llevar por cuentos de camino como que la literatura venezolana no le importa a nadie afuera, o como que acá no somos buenos y todas esas cosas horrendas que decimos nosotros de nosotros mismos en público, en privado y en páginas y trolls de la red que estuvieron y que están por allí. Ahora, ¿interesa o no interesa que te tomen en cuenta fuera de tu país? Pues no voy a caer en esa discusión absurda”, manifestó el escritor, nacido en Puerto Cabello, Carabobo, en 1970.
Santaella no desea divulgar detalles sobre su novela finalista del Herralde, como confirmó a Letralia en conversación reciente. “Ando misterioso”, dijo haciendo referencia también a su última publicación, En sueños matarás, que acaba de aparecer en Venezuela bajo el sello Alfaguara y que el autor define como “una novela gótica”.
En sueños matarás se inicia con la historia de unos inmortales que comparten una casa y que, hartos de su condición inmortal, pasan el tiempo teniendo sexo. “Un día aparece muerto el mayordomo en la biblioteca, por lo que llaman a un detective, pero durante la investigación desaparece el cadáver”, explica Santaella.
Entre los particulares personajes de la obra aparecen “un loco que vive cerca de una aldea, dentro de una caja, y tiene dentro de la cabeza un televisor del que le nace el hombrecito pulga, que se convierte en un agitador de multitudes. Hay un negro jazzista que conoció a John Coltrane y que se enamora de una mujer que vive en los sueños. Y hay un bufón inexistente que cuenta cuentos de los inmortales. Y por ahí va la cosa”, concluye.
En palabras del escritor Ricardo Ramírez Requena, En sueños matarás es la novela “más ambiciosa y lograda” de Santaella. “La gravedad de los asuntos, lo gótico, el tono sombrío y un lenguaje lacónico, refinado, denso, nos llevarán por los meandros de una casona misteriosa en donde la sensualidad de la noche le brindará el silencio que sólo nos concede el horror. Pero eso es lo que usted, como lector, más agradecerá”.
Fuentes: Europa Press • FicciónBreve