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Guillermo Tovar de Teresa
Tovar de Teresa: precoz.
Muere a los 57 años el historiador mexicano Guillermo Tovar de Teresa
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El historiador Guillermo Tovar de Teresa, uno de los personajes más notables de la historia mexicana contemporánea, investigador, bibliógrafo, coleccionista, filántropo, poseedor de una erudición universal y gran cronista de Ciudad de México, falleció a causa de una hemorragia interna el domingo 10 de noviembre, en un hospital capitalino donde había ingresado la noche del sábado 9.

La noticia causó consternación en el medio cultural de su país, en el que forjó innumerables amistades. El fundador del Consejo de la Crónica de Ciudad de México había nacido el 23 de agosto de 1956. Considerado un niño genio en el campo de las ciencias sociales, aprendió a leer mucho antes de ingresar al sistema escolar y la lectura lo llevó a la historia, que fue su gran pasión.

Su padre, el doctor Rafael Tovar y Villa Gordoa, y su abuelo materno, don Guillermo de Teresa y Teresa, fueron las dos columnas sobre las que Tovar de Teresa comenzó a temprana edad a edificar su fortaleza intelectual.

A los 13 años fue consejero de arte colonial de Gustavo Díaz Ordaz —presidente de México entre 1964 y 1970—, y a los 23 publicó su primer libro, Pintura y escultura del Renacimiento en México, editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah) en 1979.

Según escribiera la historiadora de arte Germaine Gómez Haro, Tovar de Teresa descubrió su pasión por el estudio de las fuentes originales de la historia en la biblioteca de su abuelo. “En su juventud temprana ya alternaba con personalidades como Francisco de la Maza, Luis González y González o Felipe Teixidor”, apunta Gómez Haro.

“Su círculo cercano de amigos y maestros espirituales ha contado con figuras tan connotadas como Octavio Paz, Diego Angulo Íñiguez, Juan y Edmundo O’Gorman, Elías Trabulse, Silvio Zavala, Juan José Arreola, George Kubler, Fernando Benítez, José Iturriaga, José Pascual Buxó y Fernando Gamboa, entre muchos otros sabios de todas las disciplinas en cuyas fuentes abrevó y a quienes sorprendió y sedujo con su precocidad intelectual, su mente prodigiosa y su personalidad sagaz, ingeniosa y amena”, agrega la historiadora.

En 1986, Tovar de Teresa fue elegido para ocupar el puesto de cronista oficial de la ciudad de México. No obstante, un año después, en 1987, platicó con sus predecesores, José Luis Martínez y Miguel León-Portilla, acerca de las limitaciones de esta labor: enfrentarse en solitario a una ciudad tan inmensa y compleja.

En una entrevista concedida al diario La Jornada en 2007, el bibliófilo y férreo defensor del patrimonio cultural sostuvo: “A una sola persona no le alcanza la vida para conocer la ciudad y todos sus aspectos. Por eso propuse la creación del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, para compartir mi cargo con una serie de intelectuales y que, en colectivo, promoviéramos la crónica”.

El historiador consideraba que ser cronista no era un trabajo o un título, sino una vocación, una manera de percibir la realidad.

Tovar de Teresa incidió de manera crucial en el rescate, revaloración y conservación del patrimonio artístico y de la memoria de la nación azteca. Entre sus últimos proyectos figura la creación del grupo de ciudadanos “El Caballito Conservación”, que denunció el daño a la escultura ecuestre de Carlos IV, de Manuel Tolsá.

En septiembre pasado se presentó en el Centro Cultural Casa Lamm, de la capital mexicana, el libro Guillermo Tovar de Teresa: bosquejo bibliográfico, escrito por Xavier Guzmán Urbiola, el cual subraya la labor historiográfica del historiador. En ese evento, el ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), Juan Ramón de la Fuente, asoció al autor de Pegaso o el mundo barroco novohispano en el siglo XVII con cuatro ideas que lo definen: alcurnia de sangre, erudición histórica, espíritu crítico y libertad intelectual.

“Tovar de Teresa procura usar el conocimiento emanado de la historia para estimular la conciencia y para evocar la memoria con rigor y libertad”, opinó De la Fuente. “La historia, nos dice, es siempre una introspección, porque volverse contra lo heredado y experimentar esa terrible orfandad cuando justo lo heredado preserva lo que somos a la vez que nos abre horizontes, esa es la premisa que permea a lo largo de su obra”.

Guillermo Tovar de Teresa publicó libros profusamente ilustrados sobre el arte novohispano, entre los que destacan México barroco (1981), La ciudad de México y la utopía en el siglo XVI (1987), El arte de los Lagarto, iluminadores novohispanos de los siglos XVI y XVII (1988), Bibliografía novohispana de arte (dos volúmenes, 1988) y Miguel Cabrera, pintor de cámara de la reina celestial (1985), entre otros.

Fuente: La Jornada