La riqueza y la variedad de la obra del escritor y periodista mexicano Juan Villoro le han valido el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, que recibirá el 8 de diciembre en la 27ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
En la entrega del premio, que tendrá lugar el próximo domingo 8 de diciembre a las 17:30 horas en el auditorio Juan Rulfo, participarán, además del ganador, Ricardo Cayuela Gally, René Delgado y Sergio González Rodríguez.
Villoro (Ciudad de México, 1956) ha incursionado en casi todos los géneros: desde la novela y la crónica hasta los libros infantiles. Y ha sido el periodismo uno de los campos más fértiles en la trayectoria de este escritor mexicano.
Premio Herralde 2004 por El testigo, Villoro estudió sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana y fue alumno de Augusto Monterroso. Amante de la música, condujo de 1977 a 1981 la emisión El lado oscuro de la luna, en Radio Educación. Fue agregado cultural en la Embajada de México en Berlín entre 1981 y 1984.
Ha sido profesor de literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y profesor invitado en las universidades de Yale, Boston, Pompeu Fabra y Princeton. Es colaborador de publicaciones como El País, ABC, El Malpensante, Letras Libres, Nexos y Proceso, entre otras. Dirigió el suplemento cultural La Jornada Semanal de 1995 a 1998.
—¿Qué significa para usted este homenaje?
—Tuve la suerte de conocer a Fernando Benítez y trabajar con él en el proyecto de un periódico que no llegó a realizarse. Yo dirigía la sección de cultura de ese hipotético diario y durante dos años nos reunimos a planear el proyecto. Para mí fue un aprendizaje extraordinario, que se agregó al que había recibido por libros como Los indios de México o El rey viejo. En el primer número que dirigí de La Jornada Semanal, señalé que trataríamos de seguir la estela de Fernando Benítez, reinventor moderno de la idea de suplemento cultural. Por todo esto me da mucho gusto estar asociado a un reconocimiento que lleva su nombre. He participado como comentarista en los homenajes que recibieron Vicente Leñero, José Emilio Pacheco y Roger Bartra. Obviamente, me siento muy honrado de seguir su trayectoria.
—De todas sus facetas como autor, ¿cómo vive la de periodista?
—El periodismo es la forma más directa de la escritura. Ahí no te puedes dar el lujo de ser oscuro o confuso. No hay posibilidad de posponer a tus lectores para que te comprendan dentro de cuarenta años. El periodismo es una lección de claridad. La adrenalina que te genera es enorme, pero hay cosas que sólo surgen por la presión de que las digas. “El hombre acorralado se vuelve elocuente”, escribió George Steiner. Ese podría ser el lema del periodismo.
—¿Qué define al buen periodismo?
—Un buen periodista debe mezclar la curiosidad con la empatía, el interés por los demás con la capacidad de generar su confianza. En el periodismo, las claves de la realidad están en los demás, y hay que convencerlos para que te las entreguen.
—¿En qué contribuye el periodismo, particularmente el cultural, a una sociedad como la mexicana?
—La crónica es la mejor manera de que la información se mezcle con la emoción. Las noticias lejanas nos pueden dejar indiferentes, pero cuando conocemos los destinos individuales a los que les afectó eso, sentimos en nuestra propia piel lo sucedido. La crónica narra la vida privada de los sucesos públicos. Por lo tanto, puede movilizar a la gente.
—¿Qué periodistas le han influenciado?
—Me gustaría tener la influencia de Jorge Ibargüengoitia y del joven Gabriel García Márquez. La lista de colegas que me han influido es infinita, de José Martí y Martín Luis Guzmán a Tom Wolfe y Ryszard Kapuściński, pasando por Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska. Las crónicas deportivas y de nota roja del mexicano Ramón Márquez me parecen sorprendentes, lo mismo que las crónicas urbanas del chileno Roberto Merino, los textos de fútbol de Martín Caparrós (con quien escribí un libro) o las crónicas sobre Fujimori y Montesinos del peruano Luis Jochamowitz.
—¿Qué de arte tiene una crónica?
—En sus grandes momentos, la crónica es literatura escrita bajo presión. La crónica sin ficción Relato de un náufrago es tan significativa como la memoria con ficción Crónica de una muerte anunciada.
—¿De qué sirve el periodismo en estos tiempos?
—Sirve para buscar lo que no todos quieren conocer: la verdad.
El Homenaje Nacional de Periodismo Fernando Cultural Benítez reconoce la solidez de la obra y trayectoria de figuras del periodismo de México y se entregó por primera vez hace 21 años al periodista, escritor, historiador y antropólogo Fernando Benítez.
Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, José Emilio Pacheco, Jaime García Terrés, Vicente Leñero, Raquel Tibol, Emilio García Riera, Cristina Pacheco, Huberto Batis, Armando Ponce y Padilla, Braulio Peralta, Paco Ignacio Taibo I, José de la Colina, Emmanuel Carballo, Héctor García, Ignacio Solares, Roger Bartra, Hugo Gutiérrez Vega, Guillermo Sheridan y Rogelio Cuéllar han recibido este reconocimiento.
Fuente: FIL