El libro La lengua y la palabra, que aborda la historia y los retos actuales de la Real Academia Española (RAE), a 300 años de su creación, fue presentado en Madrid el lunes 25 de noviembre.
El volumen cuenta con la participación de destacados académicos como Carmen Iglesias, Darío Villanueva, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio del Bosque, Juan Pablo Fusi, Mario Vargas Llosa y Manuel Seco.
La lengua y la palabra surgió como catálogo para la exposición del mismo nombre inaugurada por la Biblioteca Nacional de España el 26 de septiembre y que se podrá visitar hasta el 26 de enero de 2014, como informamos en nuestra edición 287.
En este libro, los lectores podrán disfrutar del análisis y el ensayo centrado no sólo en la historia de la Academia, sino también en su objeto de estudio; la evolución de la palabra, del habla y de la lengua española y su estudio científico.
La Ilustración, la Constitución de 1812, la incorporación de la mujer a la Academia, la defensa de la independencia institucional y la política de la RAE son algunas de las cuestiones abordadas.
Los autores participantes en esta edición incluyen textos sobre algunos retos del cierre del siglo XX y del presente, en particular de la revolución cognitiva y tecnológica, que afectan de manera significativa el análisis de la lengua, cristalizando en una nueva generación en diccionarios, gramáticas y ortografía.
En la presentación de este libro, patrocinado por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), el académico José Manuel Sánchez Ron habló de la historia de la RAE: “Los iniciadores tuvieron un ambicioso proyecto que querían que tuviera una meta: hacer un diccionario de la lengua española”.
“Éste constituyó una academia que se compusiese de sujetos condecorados y capaces de especular y discernir los errores con que se vició el idioma español con la introducción de muchas voces bárbaras e impropias para el uso de la gente discreta”, continuó.
El vocero agregó que “así empezó la proeza de ocho hombres decididos que comenzaron un 6 de julio de 1713 en la casa del marqués de Villena”.
En su oportunidad, el crítico literario Darío Villanueva habló de la evolución de los tiempos y las nuevas oportunidades de acercar su trabajo a la sociedad.
“Estamos en el siglo XXI, y por suerte, hoy en día nuestro diccionario está en la red y se puede consultar desde un ordenador o un teléfono inteligente. Sólo el pasado mes de octubre recibimos 45 millones de consultas”, sostuvo.
El también miembro de la RAE hizo referencia a la supresión, en el diccionario, de palabras y acepciones consideradas ofensivas, sexistas o que pueden fomentar la violencia contra las mujeres.
“Las definiciones se depuran continuamente en todo aquello que puede ser ofensivo con el modo en el que se dice”, pero el diccionario de la RAE nunca podrá “suprimir” palabras porque son “canallas o inofensivas”, “simplemente porque esas palabras se usan”, explicó.
Eliminar ciertas palabras porque son “injustas” supondría el “final del diccionario”, agregó Villanueva, quien estima que de esta manera comenzaría una espiral “que no tendría fin”.
No obstante, matiza que el hecho de que estas palabras aparezcan en el diccionario no significa que éste promueva la violencia, y subraya que “se están depurando” todo lo que se puede.
El también académico José Manuel Sánchez Ron apoyó la postura de su compañero con el argumento de que eliminar términos significaría “matar la historia”. “Los valores son una cosa, la historia otra. El diccionario de la RAE es como un cubo de Rubik que contiene montones de dimensiones”, señaló.
En la misma línea, la académica Carmen Iglesias defendió que la RAE “no reinventa palabras y acepciones”, sino que la sociedad evoluciona y va dejando atrás las que ya no tienen vigencia. En este sentido, indica que existen acepciones que se encuentran en la literatura del Siglo de Oro, por ejemplo, que han de aparecer en el diccionario.
No obstante, algunas de las acepciones más denostadas por su sesgo machista desaparecerán en la vigésimo tercera edición, que saldrá en octubre de 2014. Lo femenino dejará de equivaler a “débil y endeble”, y lo masculino ya no será sinónimo de varonil y enérgico, por ejemplo. Tampoco será más huérfano quien haya perdido al padre que a la madre.
Los verbos periquear y babosear ya no se referirán a la mujer en los términos de “disfrutar de excesiva libertad” u “obsequiar con exceso”, y en las cerca de noventa y tres mil entradas de la nueva obra se incorporará lema doble para profesiones como herrero, costalero, soldador o cerrajero, entre otros.
Villanueva recordó que la 23ª edición del Diccionario será la última que procede “de la estirpe del Diccionario de autoridades, pero no es la última en papel. Lo que sucede es que el diccionario número 24 va a ser un diccionario digital que tendrá una edición impresa y no al revés como ha sido hasta ahora”. Por ese motivo el nuevo diccionario se presentará durante el simposio “El futuro de los diccionarios en la era digital”, en el que participarán expertos de todo el mundo.
La RAE, concluyó Villanueva, no se muestra “apocalíptica” ante la irrupción de las nuevas tecnologías, ya que no consideran que con ellas se vaya a perder la lengua. En este sentido, respecto al uso de abreviaturas en los dispositivos móviles, indicó que ya se usaban en la Edad Media.
Fuentes: EFE • El País • Notimex