La entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances al poeta, crítico y traductor Yves Bonnefoy, el sábado 30 de noviembre, marcó el inicio de las actividades de la 27ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que se extenderá hasta el 8 de diciembre y que este año tiene como Invitado de Honor a Israel.
Lo esencial de la poesía, afirmó Bonnefoy al recibir el galardón, está “en la vida misma de las palabras, y es en esa profundidad de la palabra donde hay que encontrar la acción de la poesía y, a partir de ahí, comprender su importancia. Comprender que la poesía es el fundamento de la vida en sociedad. Comprender que la sociedad sucumbirá si la poesía se extingue, poco a poco, en nuestra relación con el mundo”.
En un discurso gentil y generoso, Bonnefoy, considerado uno de los escritores y pensadores más importantes de la segunda mitad del siglo XX, dijo que la belleza de vocablos en español como “piedra”, “viento” o “fuego”, han contribuido al amor que el autor tiene por la palabra.

Bonnefoy: La sociedad sucumbirá si la poesía se extingue.
Bonnefoy habló de sus lecturas de autores en castellano, como Federico García Lorca, Góngora y otros poetas del Siglo de Oro, así como Octavio Paz. “Hay aún en su sociedad de lengua española, anclada en un rico pasado prehispánico, esta bella continuidad entre la cultura popular y las preocupaciones del intelecto que es el lugar del espíritu donde la poesía se abreva vigorosamente”, señaló el autor francés nacido en 1923, en la ciudad de Tours.
Con 90 libros publicados hasta ahora, Bonnefoy explora en su poesía la “plenitud experimentada en los años infantiles, seguida por la aprehensión del no ser que subyace debajo de esos instantes. Y que se traduce en duda y esa indecisión que es la vida. Su poesía representa nuestra voluntad de que debe haber sentido en el momento en que el sentido desaparece”, indicó Homero Aridjis, poeta mexicano que habló sobre Bonnefoy.
La jornada inaugural de la FIL concluyó con el diálogo entre el presidente de Israel y Premio Nobel de la Paz, Shimon Peres, y el ex presidente español Felipe González, dos estadistas de talla mundial que conversaron sobre el reactivado proceso de paz entre el país Invitado de Honor y Palestina. El diálogo entre ambos políticos tuvo lugar pasadas las ocho de la noche, 40 minutos más tarde de lo previsto y bajo extraordinarias medidas de seguridad, y estuvo mediado por el historiador Enrique Krauze.
González aseguró que Oriente Medio está viviendo un momento histórico e irreversible. “Las negociaciones con Irán, que pueden dar frutos, junto a la crisis en Siria y el impacto de ésta sobre el Líbano o Hamás, pueden ser decisivas. Israel necesita llegar a un acuerdo con los palestinos” aseguró el ex presidente español. “La paz no depende de la eficacia de un muro (en Cisjordania), que paradójicamente recuerda a los guetos impuestos al pueblo judío, sino de algo más”, agregó.
El ex presidente español expresó su sincera preocupación ante el continuado interés por parte de la comunidad internacional en que Israel y Palestina se sienten a negociar: “Se celebran éxitos efímeros, cuando el objetivo debe dejar de ser que se sienten a negociar. El objetivo tiene que ser que se llegue a un acuerdo”.
Por su parte, Peres recordó que mientras los palestinos estén divididos la paz será muy complicada y reivindicó el valor de la paciencia. “Tengo 90 años y cuando echo la vista atrás veo que conseguimos la paz con Egipto y Jordania, que parecía inalcanzable. Ahora tenemos una oportunidad de lograrla con Palestina”.
“Estamos negociando con ellos y es cierto que puedo observar relevantes cambios en el mundo árabe: cuando empezamos la Liga Árabe era totalmente hostil, mientras que ahora han presentado su propia propuesta de paz”, recordó Peres.

González y Peres: diálogo.
“Pero aun así es difícil. Hay que contentar a la propia opinión pública, no sólo a la internacional, y muchas veces los israelíes no están dispuestos a pagar un precio demasiado alto por la paz. Se preguntan si ello no significa que sus gobernantes no saben gobernar, o no entienden por qué deberían confiar en los terroristas”, continuó.
Pese a ello, el presidente manifestó su apoyo al actual gobierno de Benjamin Netanyahu, “distinto del mío”, y aseguró que harán todo lo posible por alcanzar la paz, por el bien de ambos pueblos. “Desde un punto de vista conceptual no hay tantas diferencias, compartimos un mismo deseo”, expresó el mandatario.
“Israel es una isla política en un océano político, tenemos que defender nuestra isla y tranquilizar al océano. Queremos más que nadie un Oriente Medio tranquilo, no queremos ver más sufrimiento, ni hambre ni sangre en las calles”. Para concluir su intervención se mostró esperanzado: “Si uno fracasa hay que levantarse y seguir intentándolo. Al principio parecía inalcanzable, pero lo lograremos”.
El resto de la charla abordó la trascendencia de la Primavera Árabe, para ambos políticos sólo el principio de un cambio que no será tan rápido como algunos quisieron creer. “Cuando me preguntan quién está en contra de la democracia en Oriente Medio digo: los maridos”, sentenció Peres en relación con la intolerancia del mundo árabe con el sexo femenino.
Los dos estadistas discutieron también los cambios derivados del cambio de siglo, el nuevo papel de la política y la democracia en el mundo, un sistema que para Peres ha dejado de buscar la igualdad de las personas para defender el derecho a ser diferentes, así como la revolución tecnológica y científica.
González transmitió su inquietud respecto al renacimiento de los nacionalismos e identidades excluyentes. “La deriva de Oriente Próximo y Medio hoy, a diferencia del siglo pasado, es de una confrontación religiosa muy difícil de frenar y administrar. Creía que la revolución científica y tecnológica iba a acercar a los seres humanos, pero la realidad es que mientras más avanza la ciencia en la explicación de lo desconocido, más pulsiones identitarias y religiosas hay en el mundo”.
En los nueve días de la Feria se espera la asistencia de 700 mil personas. Se harán presentes 650 autores de más de 24 países, además de la oferta de dos mil editoriales y la actividad de 20 profesionales del libro.
Fuente: FIL