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Fernando del Paso
Del Paso (al centro): libro favorito.
Presentan nueva edición de Palinuro de México, de Fernando del Paso
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El escritor mexicano recibió un doctorado honoris causa otorgado por la Universidad de Guadalajara.

“Yo estaba predestinado a que me publicara el Fondo de Cultura Económica” dijo el escritor Fernando del Paso en un texto que Tomás Granados leyó el martes 3 de diciembre durante la presentación de la nueva edición de su novela Palinuro de México (FCE), realizada en el marco de la 27ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

Además, el jueves 5 al mediodía recibió el doctorado honoris causa de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y dijo que “como doctor estoy decidido a curar los pendientes de la literatura y la historia”.

La nueva edición de su reconocida novela tiene algunas características de la primera edición mexicana de la editorial Joaquín Mortiz, con el mismo dibujo de la portada y aproximadamente el mismo formato y diseño de la de 1960.

“Debo aclarar que Palinuro de México es de todos mis libros el favorito por su alto contenido autobiográfico, pero que yo no soy Palinuro porque ese contenido ha sido intensamente recreado y el resultado es: el personaje que fui y quise ser y el que los demás creían que era y también el que nunca pude ser aunque quise serlo”, dijo Del Paso.

En silla de ruedas y visiblemente afectado por el infarto que sufrió hace un tiempo, pero feliz por el relanzamiento de una edición que recuerda a aquella de 1960 y por los generosos comentarios de Joaquín Díez-Canedo, Agustín Ramos, Mónica Mansour y Gerardo Gutiérrez Cham, Del Paso anotó su pasión por la medicina.

“En Palinuro de México también se evidencia mi pasión por la medicina en el sentido más literario posible así como mi pasión por las artes plásticas, no quisiera abundar más en mi concepto de lo que esa novela representa, incluido el tema de la tragedia del 68”, señaló el autor.

Durante la presentación de la novela, Díez-Canedo dijo que “Palinuro es una novela de una audacia tremenda”, una novela “morosa, digresiva, densa” con una atención a las seducciones del lenguaje”; una novela entrañable “más conmovedora que graciosa”, una novela del cuerpo, una novela “enloquecida que no se puede parar de leer”.

Para Gerardo Gutiérrez Cham, Palinuro de México puede ser leída como un laberinto literario debido a la “increíble capacidad imaginativa de Fernando del Paso para salirse con la suya”, pero además puede ser leída como un “tratado apabullante de erudición fisiológica” con una personalidad profundamente cómica, satírica y carnavalesca” y la definió como una “obra maestra que desde hace muchos años merece un lugar privilegiado entre las grandes de creaciones de literatura universal”.

Agustín Ramos, por su parte, destacó también la ironía, la burla, la comicidad, la diversión y el humor. “Esta obra maestra respira por todos sus poros el deseo de libertad, contiene el espíritu de 1968, qué es el espíritu de 1968: libertad, goce, transgresión, delirio, voluntad, deseo, todo; un nudo inefable que reanuda y desanuda este México, porque Palinuro de México corporiza y reincorpora, 45 años después, en plena globalización, el asalto de la imaginación y el decreto del estado de libertad permanente”.

Al recibir el doctorado honoris causa de la Universidad de Guadalajara, Del Paso advirtió que esa labor de “curar los pendientes de la literatura y la historia” la realizará junto con los jóvenes “que son los únicos que pueden crear una sociedad más justa y equilibrada”.

Las palabras de Del Paso fueron leídas por uno de sus condiscípulos, Ángel Ortuño, en un paraninfo de la UdeG repleto que soportó la larga intervención de casi una hora.

Al final del acto, Del Paso sólo alcanzó a dar las gracias a la UdeG, con su voz cansada, siempre sentado en su silla de ruedas. En su discurso recordó la larga amistad con los escritores Juan Rulfo y Juan José Arreola, además del encuentro y desencuentro con el poeta y premio Nobel, Octavio Paz.

Advirtió que “siempre he vivido para la literatura, pero de ninguna manera he vivido de la literatura”. Aun así anunció que iniciará un extenso libro sobre las letras hispanoamericanas.

Insistió en la polémica con Paz, de quien aclaró que no fue tan de extrema derecha como se le consideraba y que nunca asistió a la biblioteca que lleva el nombre del poeta en Guadalajara, y de la cual es director, porque el día que se abrió canceló su asistencia al enterarse de que asistiría Fidel Castro, a quien no quería encontrarse porque “entonces ya estaba desencantado del comunismo”.

Aceptó su fracaso en la carrera de ciencias económicas que inició en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), que reafirmó su alejamiento cuando se confirmó como un buen agente de publicidad, actividad por la que ganó mucho dinero y que luego dejó por la literatura, y escribir sus primeras novelas para luego irse a Europa, por más de veinte años sin olvidarse de sus amigos Rulfo y Arreola.

El rector general de la UdeG, Tonatiuh Bravo, justificó la entrega del doctorado a Del Paso con un largo discurso, lleno de citas de escritores y ensayistas sobre la obra del homenajeado, y precisó que “la escritura de Fernando del Paso es la mirada del carnaval que en un abrir y cerrar de ojos capta formas, colores, situaciones, movimiento, pasado y presente en un todo que recrea las partes, les otorga singularidad y, a la vez, identidad”.

Y remató que “si hay una palabra con la cual definir a Fernando del Paso y a su trabajo esta es la de polifacético”, como lo describió el escritor Miguel León Portilla. Y precisó: “Cada texto remite a juegos de palabras, a la obsesión por los matices, a la búsqueda del vocablo exacto y, sobre todo, a un fino humor intercalado entre párrafos que vivifica la lectura”.

Fuente: El Universal