El Parque de los Periodistas Ilustres, en la delegación Venustiano Carranza de la capital mexicana, ostenta desde el viernes 6 de diciembre un busto de la escritora Elena Poniatowska, premio Cervantes de Literatura 2013, quien recibió ese día un homenaje.
La efigie, realizada por el escultor Pedro Ramírez Ponzanelli, de quien Poniatowska dijo que “heredó el talento de su padre y en una sola retratada me hizo mejor de lo que soy”, ocupa uno de los pedestales del parque, frente a la avenida Fray Servando, junto al busto de Virgilio Caballero, a quien correspondió en la ceremonia dirigir un mensaje a la autora de novelas como Hasta no verte, Jesús mío, y crónicas como La Noche de Tlatelolco.
“Su periodismo dignifica la literatura y su literatura se hace periodismo”, dijo de ella, y agregó que si su trabajo está relacionado con los movimientos sociales que han sacudido al país es porque en este oficio “la mueve el amor”.
Poniatowska, en su discurso para agradecer el reconocimiento, habló de su vocación periodística, “que es escritura y es también servicio; escribir en mi caso es para servir y los relatos de vida que he recibido han resultado un alimento sagrado y acompañan los días y las noches de los años pasados y los que están por venir, también han dejado una huella indeleble las imágenes que se imprimen para siempre tras de la frente y van pasando como una cinta —antes así se les decía a las películas— y seguirán haciéndolo hasta que concilie el último sueño”.
El periodismo, agregó, es “servir para informar, para denunciar, para participar, para indignarse”, y al referirse al deceso del líder sudafricano, Nelson Mandela, “que luchó por una Suráfrica libre y logró acabar con el apartheid”, lamentó que México sea un país en el que se practique el racismo “en contra de nosotros mismos”.
Fuente: La Jornada