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“Brasil”, de Guillermo BravoArgentina no existe
Sobre Brasil, de Guillermo Bravo

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En esta recopilación de cuentos la realidad puede cambiar abruptamente y volverse un laberinto incomprensible y brutal. Tal es el caso del primer cuento, “Peluche”, en donde al fin de una amable fiesta de disfraces el protagonista decide no quitarse el disfraz de conejo que llevaba en la velada. Después de vivir unos días así (se baña, come, duerme con el disfraz) es asesinado brutalmente. Como si fuera castigado por hacer peligrar alguna de las dimensiones de la realidad.

En el cuento que da nombre a la serie el protagonista (un exiliado argentino) viaja de París a Buenos Aires, pero desembarca en Brasil. Por más que intenta e intenta no puede viajar a la capital argentina, simplemente porque ese país no existe, o no ha existido nunca.

La historia se desarrolla a través de una escritura tensa. Una prosa densa. De repente las evidencias van cayendo: Maradona es brasilero (siempre lo ha sido), el libro La luz argentina se llama ahora La luz brasilera, Buenos Aires se llama Buenos Airinhos y es la capital... de la samba.

Esta tensión entre la realidad que crean los cuentos y la realidad que el lector conoce (por ejemplo la realidad en la que Argentina existe) es la marca principal de este libro.

Quizás el punto más alto del volumen es aquel en el que una señora humilde del interior de Córdoba es tomada por una obra de arte en Berlín y pasa el resto de su vida exhibida en los más conspicuos foros europeos.

Otros cuentos carecen de esa tensión y son algo más livianos pero desconcertantes. Tal es el caso del cuento “Dos caras”, en donde un pobre viola a una rica y la deja embarazada. A los nueve meses nace un hijo que es mitad moreno mitad rubio. Por el día vive en Recoleta y por la noche en una Villa Miseria.

Son cuentos quizás menos experimentales que los de El cuchillo, el anterior libro del mismo autor. Más convencionales.

En el cuento que cierra el libro un joven se obsesiona con un extraño que ve pasar en la calle y lo persigue hasta que lo asesina. El libro se abre con un asesinato (“Peluche”) y se cierra con un asesinato (“Iba”).