El poeta mexicano Ernesto Flores falleció a los 83 años de edad en su casa, rodeado de sus cinco hijos, la madrugada del 4 de marzo, tras complicaciones de una cirugía reciente. Según Juan Carlos Flores, uno de sus hijos, el investigador, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua y maestro emérito de la Universidad de Guadalajara “tuvo complicaciones que ya no pudo aguantar y falleció con todos sus hijos alrededor, murió tranquilo, casi dormido”.
Flores había nacido en Santiago Ixcuintla, Nayarit, al noroeste del país, el 4 de agosto de 1930, pero hace casi 70 años, desde la escuela secundaria, se trasladó a vivir a Guadalajara, donde desarrolló su carrera dedicada a las letras y se casó con Carmen Peredo.
“Mi papá siempre fue una persona muy humana, una persona muy tierna, era un hombre de letras, era una persona dedicada a la belleza a través de las palabras, de modo que su herencia para nosotros fue la literatura, para nosotros como seres humanos y adultos, fuimos sensibilizados desde muy pequeños hacia las bellas artes”, relata su hijo.
Aunque Flores estudió odontología en la Universidad de Guadalajara, nunca ejerció la carrera. Se dedicó a la poesía, escribió títulos como A vuelo de pájaro y El pasado es un país desconocido. También fue un lector apasionado y rescató la obra de Francisco González León y Alfredo R. Placencia.
“La poesía significa belleza, ritmo, música. Alguien me preguntaba por qué es tan musical mi poesía; yo contesté que muchos años había estudiado piano, yo tocaba mucho y eso repercute en el escritor”, dijo alguna vez el poeta, reconocido con diversos galardones como el Premio Jalisco en 1961, el Premio Juan de Mairena y la medalla Alfredo R. Placencia, entre muchos otros. Además se le rindió en 2010 un homenaje en la Cátedra de Literatura Agustín Yáñez de la Secretaría de Cultura de Jalisco. A esa ceremonia asistieron Martha Cerda, José Bru y Hugo Gutiérrez Vega.
“Uno de los libros más conocidos y en los que se puede apreciar mejor su talento es Flotar de palabras”, dijo el escritor Amado Aurelio Pérez, quien conoció en vida a Flores. “Pero sin duda su obra cumbre es la ardua investigación acerca de Francisco González León (1862-1945), a la que le dedicó toda su vida”.
Flores colaboró en la revista Ariel al lado de colegas como Emmanuel Carballo, Alfredo Leal Cortés, Agustín Velarde y Carlos Valdés. El poeta nayarita fue amigo de Elena Garro, Juan José Arreola y Juan Rulfo, entre otros destacados autores. El también editor, fundador de revistas y autor de seis poemarios, analizó además la obra de otros escritores como Rulfo, Manuel M. González o Alfredo R. Placencia.
Fuentes: elgolfo.info • Milenio