El escritor colombiano Jorge Franco (Medellín, 1972) ganó por mayoría la XVII edición del Premio Alfaguara con El mundo de afuera, una novela sobre el amor y la muerte “que comienza como un cuento de hadas y termina a lo Tarantino”, según se anunció el jueves 20 de marzo.
Basada en un secuestro que conmocionó a Medellín en 1971 y que supuso el comienzo de la violencia que luego invadiría la ciudad, la novela ganadora combina de forma original “elementos de fábula y cuento de hadas, y rasgos expresivos de un momento de violencia y crisis”, dijo, al hacer público el fallo, la presidenta del jurado, la escritora colombiana Laura Restrepo.
“La genialidad de esta novela es que mezcla de manera magistral el humor, un secuestro y la realidad colombiana. Es un relato con visos de hiperrealismo que deriva hacia el surrealismo”, resaltó Restrepo.
Cuatro años tardó Franco, según confesó en videoconferencia desde Bogotá, en escribir esta novela, a partir de una vieja historia de su infancia, ocurrida cuando Medellín era una tranquila ciudad de provincias, antes de que resultara invadida por la violencia del narcotráfico.
“Me he tomado muchas licencias para crear la historia que narro en la novela. El secuestro fue real y acabó con la muerte del secuestrado, pero a mi imaginación pertenece la relación entre los personajes y la atmósfera que he creado en el libro”, dijo el escritor.
“Muy contento y feliz” por haber ganado este premio “tan importante”, Franco señaló que la novela refleja “un Medellín idílico, tranquilo, en el que se podía jugar en la calle y que empezó a cambiar a raíz del secuestro” que se recrea en la novela.
En la vida real, la familia del escritor era vecina de la de Diego Echevarría (don Diego en la novela), un mecenas que vivía “en un castillo, mezcla de gótico y medieval, que se trasladaba en limusina, la única que había en la ciudad. Tenía un paje como criado y vivía de forma anacrónica”.
Todo eso “nos llamaba poderosamente la atención. Para los niños, era una aventura ver pasar a don Diego en su carro, o verlo en su jardín tomando el té”, rememora.
“De pronto, se produjo su secuestro, y al ser la víctima un personaje tan conocido, eso conmocionó a toda la ciudad”, señaló Franco, antes de subrayar que esa violencia criminal “se venía fraguando lentamente, y la prueba es que a los cuatro o cinco años de ese secuestro el narcotráfico entró con mucha fuerza en Medellín”.
“Fue el punto de quiebre que vivió Medellín”, decía este escritor que, desde su infancia, ha logrado aunar su pasión por la literatura y el cine.
El don Diego de la vida real era un personaje “muy querido porque dedicó su vida a la cultura y a promover obras sociales; ver que fue secuestrado fue muy impactante”, insistió Franco.
“La palabra secuestro en aquella época nos dejaba perplejos y nos mortificaba. Infortunadamente, esa palabra luego se volvió un lugar común en Medellín. Costó mucho tiempo erradicarla. Fue el delito que más agobió a Medellín a finales de los setenta y en los ochenta”, señaló el también autor de la exitosa novela Rosario Tijeras (Premio Internacional de Novela Hammett 2000).
La ciudad hizo “un gran esfuerzo para erradicar la violencia y el secuestro”, afirmó el premiado. “Hoy en día Medellín presenta una cara mucho más amable, aunque hay todavía muchos problemas por resolver”.
Diego Echevarría era pariente de la familia política del escritor, y, gracias a ello, pudo “obtener mucha información para narrar la historia”.
Ya a la ficción pertenece la obsesión enfermiza que tiene el secuestrador, “el Mono”, por la hija de don Diego. “La quiere para él y de ahí surge la idea del secuestro”.
En la novela también se modifica lo que le pasó en realidad a la hija de don Diego, que murió muy joven y “eso fue un golpe fatal” para los padres. Esa tragedia ha llevado a Franco a imaginarse al personaje “entregado a la tristeza y al dolor, porque poco espera de la vida”.
El fallo de este premio, dotado con 175.000 dólares y considerado uno de los más importantes del ámbito hispánico, tuvo lugar un día después de que se hiciera pública la venta de Alfaguara y de otros sellos del grupo Santillana a Penguin Random House.
El jurado, que estuvo formado también por Sergio Vila-Sanjuán, Ignacio Martínez de Pisón, Ana Cañellas, Nelleke Geel y Pilar Reyes, valoró en la novela “el sentido del humor, la eficacia de los diálogos, la construcción de personajes complejos y la agilidad narrativa que hace que la tensión se mantenga hasta la última página”.
Franco, que hizo estudios de literatura en la Universidad Javeriana y de cine en The London International Film School, es también autor de la novela Paraíso Travel, cuya adaptación cinematográfica de 2008 se convirtió en una de las películas más taquilleras del cine colombiano, como ya lo había sido la de Rosario Tijeras tres años antes.
Fuente: EFE