La hija del escritor mexicano Octavio Paz, Helena Paz Garro, con quien tuvo una conflictiva relación, murió el domingo 30 de marzo a los 74 años por causas naturales, en momentos en que México está volcado a celebrar el centenario del nacimiento de su padre.
Su primo Jesús Garro Velásquez, citado por medios mexicanos, informó que murió por causas naturales en su casa de Cuernavaca, unos 70 kilómetros al sur de Ciudad de México.
Helena Paz Garro, que utilizaba el apellido de su madre, fue hija de Paz y la escritora Elena Garro (1920-1998), con la que el autor de El laberinto de la soledad estuvo casado dos décadas pero con quien terminó enormemente enemistado.
También la hija tuvo períodos de alejamiento de su padre. “He aprendido a perdonarlo”, dijo recientemente en una entrevista que publicó la revista Quién con motivo del centenario del Premio Nobel de Literatura 1990. “No nos hablamos por años, nos hicimos mucho daño. Después nos reconciliamos”, relató.
La escritora fue sepultada el lunes 31 en la misma tumba donde está su madre, Elena Garro, en el panteón de La Paz, ubicado al sur de Cuernavaca. Al sepelio sólo asistió una decena de familiares, entre ellos Garro Velázquez. También acudieron representantes del Tecnológico de Iguala, Guerrero, y un campesino de Ticumán, Morelos.
Durante la inhumación, Isidro Aragón, labriego de Ticumán, mencionó que la tierra de Morelos recibía orgullosa y con mucho cariño los restos de “Helenita. Aquí en Morelos los campesinos queríamos mucho a la mamá, porque estuvo en las luchas agrarias. La Chatita (Helena) sabía perfectamente todas esas cosas en las que se involucraron madre e hija en movimientos sociales”.
Aragón lamentó que los poetas y escritores que rinden homenaje al padre de Helena en Ciudad de México no hayan acudido al sepelio de la única hija del matrimonio Paz-Garro. “En mi opinión, el mejor honor que le pudieron hacer a Octavio Paz era que estuvieran aquí (en el sepelio)”.
Nacida el 12 de diciembre de 1939 (su madre, Elena Garro, había nacido el 11 de diciembre de 1920), Helena Paz Garro pasó su infancia en Suiza, donde su padre le enviaba cartas en las que le relataba bellas historias.
Después de que su progenitor renunciara a su cargo como embajador de México en la India, el 2 de octubre de 1968, ella y su madre, Elena Garro, fueron acusadas de ser orquestadoras del movimiento estudiantil, lo que las obligó a dejar el país.
En esos años, señala un artículo de René Avilés Fabila, madre e hija, perseguidas por la sombra del entonces presidente de México Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979), huyeron rumbo al exilio, algún tiempo a España y posteriormente a Francia.
Décadas después, las escritoras regresaron a México, donde tuvieron que vivir en un modesto departamento de Cuernavaca, Morelos.
Paz Garro publicó diversos poemarios, entre los que destaca La rueda de la fortuna, que editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) reúne setenta poemas pertenecientes a su producción desde 1954, y entre los que destacan uno dedicado a su padre y dos en tributo a su madre.
Tras la muerte de Octavio Paz en abril de 1998, Helena Paz Garro recibió un fideicomiso, el cual en varias ocasiones señaló era insuficiente para solventar sus gastos, razón por la que su casa, también herencia del poeta, no recibía mantenimiento.
En agosto de ese mismo año, Paz Garro perdió a su madre a causa de un cáncer pulmonar, lo que la sumió en una profunda depresión.
En los últimos años Helena se vio envuelta en varias polémicas relacionadas con su precaria forma de vida; su lucha al lado de la escritora Patricia Rosas Lapategui en pro del reconocimiento de la obra de su madre, y cuando la misma ex agente literaria acusó a Jesús Garro de tenerla secuestrada.
Fuentes: DPA • La Jornada • Notimex