Letras
Poemas

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Letanías

I

Ojos:
Hablen a la aurora
Que abraza el desvelo suicida.

Giman en defensa
De un lenguaje que escupe
Nuestros ojos sellados
Con el barniz de la incertidumbre

Y la costra del discurso
Balbucea en nuestros labios
Y descose nuestras encías

Ojos:
Hablen a la aurora
Que abraza el desvelo suicida.

 

II

“En el que se lanza y no tiene cabeza
Más que para las paredes”

Henry Michaux

Y con toda la avalancha sonora, táctil
La mostrosidad en el camino, el combate con criaturas vertiginosas
Con noches sin sueño, con días que pesan más que la vida
Con buses de retardo,
Con llegadas a destiempo.

Ir y venir sin lugar de encuentro
Ir y venir con un bastón dando y recibiendo golpes
Ir y venir sin regreso
Ir y venir sin opciones
Ir y venir con los párpados del muerto
Ir sin venir.

La tarde de desgarro y desilusión
De búsquedas sin hallazgos
De realidad a bofetadas.
De Huidas permanentes

 

III

Hay que salvar al sujeto imbécil,
Que sufre al arrancarse la sístole y la diástole
Para que los perros en la calle caguen sobre él

Deja que el mendigo lo escupa
Enciéndelo y
Espera a
Que las cenizas se atraganten con él.

 

Sin la vista del mar

“No se olviden de nosotros
Los que volteamos a ver
Qué es lo que sangra”

Luis Enrique Belmonte

Pegarle en el estómago al olvido
No es suficiente
Instalarse en el solar del abandono
Es habitual.

Llenar sus cuerpos de alcohol
Como la gasolina a los carros sin tanque
Es más indispensable que cepillarse los dientes.

Aun así
Despegarse del mundo
No es suficiente.

 

XIII

Olimpo con esferas de fuego
abertura, falso marfil
cruza de cordones desamarrados.

Entra
Un banco transparente,
Diluyéndose en fosas,
En párpados
Que devoran el cráneo

Pecho seco
¿a dónde fue la frase del aire prometido?

 

Inventé

“Espacio, me has vencido
Ya sufro tu distancia”

César Dávila Andrade

Una mirada flotante
Unas grietas rojas
Inventé
Unas cejas calvas
Golpeadas por la ligada vereda
Clavadas sobre la comarca perdida.

Inventé fosas
Que taladran a los escombros
Un pasillo para poder respirar
Sin tener que beber los gases de los carros.
Me alejé
De los cuerpos fraternos.

No supe nada de ti
Y no me importas,
Te preferí
Por un transporte de cocina,
Un altar sin luces
Desvelos persistentes.

Y mi trofeo
Fue tu olvido
Clavado en los escombros.

 

Arena perdida

A diez días que el oráculo
rompa la cara y los ojos
Y que las cejas se las trague el camión de la basura.

Diez días
Para que los versos del mudo se escuchen
Y la poesía
Atropelle por la avenida sin barranco

Es tarde para que el sonido se calle
Caigan las cenizas
Y se mutile el cuerpo.

La vida es una mentira
Y es tarde para admitirlo.

 

Plaza congelada

¿Dónde queda el amanecer
                 /de luces moradas?,
guitarras tembladas.

Esperanza
Es un árbol que se enciende en el ágora
Iglesia desangrada
Aquí estamos
Aguardando el concierto insonoro.

Unos niños cantan
Hacia la orilla del otro,
Unos niños tocan
         / Otro sale en la orilla
Exquisita de los lamentos.

 

Diciembre 33

Hoy
nuestros dedos arden
al borde de un marco oxidado
por un año que se bebe copa a copa
nuestras miradas.

Nuestras manos se clavan
en el perchero de los accesorios
que no están a la venta.
Los ojos se amarran a una piedra
Y salen por la parte trasera de la casa.

Hoy nuestro cuerpo
Vende sus órganos
En la farmacia del hospital.

 

Réquiem

En la efervescencia del mediodía dormiremos
y con un parque de latas a cuestas
festejaremos
el pus que rellena nuestros pies.

Con las uñas desde adentro
cayendo felices sobre el asfalto,
sosteniendo el pedazo de tierra que nos ancla a la gravedad
con su voz de aire
su cántico de árbol.

Haciendo que el cielo se presente
Con sus túnicas negras para hablarnos de las esquinas
que guarda el inframundo en su conrazón
recordándonos que el único abrigo para el nicho nuestro
es
             la brisa cuando nos pega en la cara
es
             el viento cuando se abren los ojos a la luz del pino oscuro.

 

Garfio

estaca destiempo,
Las uñas sangran entrañas sobre libélula de cadenas.

Abrir
piernas de serpiente
rojoazulada punto por punto
hasta que la lluvia sea un néctar volcánico.

El Sol
promulgue
un cataclismo lunar.

La piel
viaje con otros riñones
y
el signo las tempestades arranque.

 

Orquesta

de pájaros ladren a lengua cortada.

Beban
Saliva de encuentro,

Nazcan
En el agua que el silencio es melodía sangrando.

El cuerpo se parte en recuerdo trozo a trozo
sin líquido.

Grillos luz de pantano
en la mañana recita el árbol contra un réquiem de espumas
recita
el museo de formol.