Letralia, Tierra de Letras - Edición Nº 31, del 1º de septiembre de 1997
algunas frases
stella accorinti
tener el corazón roto es una pobre imagen, ciertamente
he decidido convertir mi vida en literatura (y viceversa)
ella y él vivían en la misma comunidad desde hace miles de años. ella
charlaba con él y él con ella, pero al día siguiente de cada charla ella no
recordaba nada. cuando llegaba el fin del día ella se dirigía a su casa y
molesta con las mayúsculas tomaba el camino que se movía más rápido y se
dejaba llevar. indefectiblemente, fatal como la tilde en las esdrújulas,
efectivo como los panópticos y arrogante y seguro de sí como el sol de los
inductivistas, llegaba el olvido. al día siguiente ella y él volvían a
dialogar pero ella nada recordaba de lo conversado el día anterior.
un día él decidió leerle un poema. (en realidad, decidió leer un poema que
ella escuchó). esa noche ella tomó como siempre el camino rápido del olvido
pero a la mañana siguiente cuando abrió los ojos recordó el poema.
a partir de ese día ella comenzó a recordar, y un día recordó que ella le
había dado a él un libro. la alegría fue muy fuerte ya que se dio cuenta de
que se podía probar algo a sí misma: si el tenia el libro, sus recuerdos
eran reales.
al día siguiente ella le habló a él del poema y del libro. él sólo
respondió que no recordaba nada. y siguió masticando sus menoyas (que él
llamaba frumelos).
mil estilos surcan las sangrantes personalidades que fui. pasajera
involuntaria del destino sin paradas intermedias, hociqueo sin piedad el
voyeurismo displacentero. finjo que miro el altar del oleaje con desdén
para que los dioses se asombren con mi dureza. cuando los e dezpiztado lo
zufisiente me dedico a lo ezensialmente himportante: jugar.
me chocanean los árvoles de colores me dis gustan los re gustos del chanel
NuMeRo faif. y no kiero ke zigas zonriendo, no hestá vien (te ba a kaer mal
a la ceriedad)
mi respuesta requiere una situación de pregunta, mi respuesta es un
movilizar la existencia hasta lo infinito, un querer lo no querido y aun lo
no deseado, mi respuesta es un preguntarse por los fundamentos y un
desfundamentar aun los arquetipos de lo inefable. mi respuesta es: ¡no te
presto mi discman y no me jodas más!
historia en re menor
ditirambear el peristilo es poco serio, y tampoco es cuestión de andar
corriendo palomas en parque rivadavia y menos aun en plaza flores. el
excéntrico deseo de descentrar la imagen y desencantar el pestillo no pasa
por trabar tamales, sino por encuadernar el ego en una adecuada
supervisión. algarrobeando es mejor.
(finalmente el vómito dijo ches y el peristilo ahuecó el ala)
ángeles sórdidos fingen fastas figuras de papel crepé (o crep?) y azules
margaritas rodantes se ensañan con el río virulento. no somos capaces de
estío.
fingen pastizales arrogantes cuarenta cuadras fuera del destino. un agujero
azul se traga la poesía: 2 por 2 igual 4, 4 a la décima, raíz cuadrada de
4, ochenta dividido 2.
si me leyeras macedonio qué quietecita me quedaría. fascinada por una voz
que desgrana feliz 97 borges aunque estés enterradito en ginebra me
descubriría encantada porque me cuentes cuentos. siempre me gustó que me
contaran cuentos pero mi abuelito ya no está. a veces alguien
inadvertidamente lee una poesía que absorbo presurosa por los mil poros de
mis mil cuerpos rápido rápido antes de que se escape.
las manzanas reverberan inquietantes palabras de despedida en el azul
momentáneo de la risa perdida. fuego gris de ausencias largas jinetean
ausencias presentes. y la mueca es tan presentable. menos mal que un color
con mucha personalidad oculta mi falta de todo. soy nada, pero no se dan
cuenta. shhhhh. shilenshio.
me gusta todo lo inútil. las puntillas, las estatuitas de ángeles o de
mujeres griegas, los haikús, las flores, la ropa negra, las voces dulces,
las voces profundas. y la poesía.
el silencio está ahí y me tienta siempre
la poesía
la bella dulce buena enorme amada poesía
voy a comprarme un hermoso pequeño cuaderno
let it bloode
el silencio ya nos dijo todas sus palabras. ahora es nuestro turno. pero
hemos decidido cederlo. pase ud., silencio, por favor.
te bebería de un sorbo, como un café. después despertaría
(¡qué grata la movilidad del cactus comparada con la inmovilidad de los
estudiantes de filosofía en un seminario!)
mínimas hojas vuelan palabras gastadas. modestas palabras se autodestruyen
para qué seguir y deciden no hablar más llamarse a silencio para siempre.
todo está dicho todo. para qué seguir para qué gastar el tiempo para qué
para qué
deseo hablar la palabra total pero sé que después sobreviene el silencio
aniquilante. ¿me alcanzará el valor?
deseo escribir un diario pero sólo tengo cuadernos cuadriculados. no se
puede escribir en cuadernos cuadriculados. sin rayas puede ser pero no
cuadriculados