El editorial de nuestra Letralia 37 no puede obviar el hecho del enorme retraso de esta nueva edición. Para los lectores que se han mantenido en contacto con nosotros en las últimas semanas ya es noticia vieja el exceso de trabajo que nos limita desde el punto de vista personal en la producción de Letralia. El ramo profesional en el que nos movemos se ve especialmente sobrecargado de trabajo hacia finales de año y es por eso que la primera edición de diciembre, que debió salir el 1º, se ha retrasado exactamente una semana.
Pero ya estamos aquí y justamente al borde del camino. En una semana -pues ya el volumen de trabajo llega, como el año, a su final- estaremos publicando nuestra última edición de 1997 y descansaremos hasta mediados de enero de 1998, lapso en el cual nos dedicaremos a hacer algunas mejoras sustanciales a nuestro sitio en el Web y a recoger algunas cosas que quedaron desperdigadas por toda la Tierra de Letras.
Rogando nuevamente nos disculpen, los dejamos en manos de la Tierra de Letras. No dejen de escribirnos sus opiniones sobre esta edición.
"Si me matas, hijo, es porque así lo quiso mi autor; yo nada puedo hacer
por ti, ni aun por mí, porque no soy más que el personaje de otro libro".
Earle Herrera, "Las hojas del espejo" (1988).