
|
|
Edición Nº 44 6 de abril de 1998 |
La Máchina Aristotélica para la obtención de ingeniosas Metáphoras
Alguna vez soñó Umberto Eco con un ingenio construido por el hombre que era
capaz de producir un artículo de impensable manufactura: las metáforas. En
su novela "La Isla del Día de Antes", hay un capítulo en el que se describe
este aparato de implicaciones casi mitológicas, que se regía por los
principios clasificatorios expuestos por Aristóteles en el libro quinto de
su Metafísica.Estas y otras cosas, que antes sólo pertenecieron al mundo de la ficción, son posibles hoy en día si se le obsequia un poco de alma a esta otra máchina, la computadora, y se la pone a trabajar en favor de proyectos que siempre han inquietado al espíritu humano. Javier Espada se ha empeñado en demostrarlo con esta página, que re-crea la idea de Eco haciendo uso de modernos artificios informáticos.
La Máchina se fundamenta en la participación de sus visitantes. Usted debe registrarse suministrando su dirección de correo electrónico y una contraseña a su elección. Luego podrá involucrarse en la elaboración de los "pergaminos", que no es más que una base de datos que contiene los campos necesarios para hacer realidad el proyecto. Por el momento la Máchina sólo está admitiendo definiciones; cuando los pergaminos hayan sido completados, el artefacto estará listo para proveer de metáforas a sus visitantes.
En principio es necesario escribir una "sustancia" en el formulario que aparecerá al intentar accionar la Máchina. El sistema buscará en su base de datos el término introducido; si no lo encuentra, permitirá al usuario escribir también el género (el, la, lo) y la categoría a la que pertenece el término.
Las categorías son nueve. Las Cosas Celestes tienen que ver con los astros, el Zodíaco y aspectos relacionados; las Cosas Metafísicas y Fantásticas con asuntos del espíritu y seres mitológicos; las Cosas Humanas con las partes del cuerpo, las sensaciones y las acciones del hombre; las Cosas Artificiales, con las máquinas e inventos; las Cosas Naturales, con los reinos de la naturaleza; las Cosas Elementales, con los elementos esenciales; las Cosas Geométricas, con las formas; las Cosas Matemáticas, con los números y sus relaciones; y Otras Cosas, con todo lo que es difícil encajar en esta clasificación. El usuario escribe, para cada categoría, un nuevo término metafórico que defina lateralmente al que le sirve de inicio como sustancia.
Cuando haya terminado el proceso de llenado de los pergaminos, se supone que la Máchina estará en la posibilidad de crear las metáforas. El usuario introduciría el sustantivo sobre el cual desea su metáfora; la Máchina escogerá tres iniciales que corresponden con una categoría aristotélica, un cajón (los cajones son donde se guardan los pergaminos) y un pergamino. Sobre esta fase del proyecto nos habla Espada: "Cuando todos los cajones y sus respectivos pergaminos hayan recibido sus nombres, entonces la Máquina se considerará construida y mediante el azar se podrán obtener metáforas, que de forma semejante a como las definiciones de las enciclopedias ofrecen un conocimiento, aportarán el suyo, onírico si se quiere, hallando, a veces, conexiones secretas, igual que la escritura automática surrealista, entre elementos dispares o imposibles (como el pez soluble) siendo, además, innumerables las conexiones que se pueden obtener como innumerables son las metáforas que podemos llegar a concebir. Es pues una Máquina poética y ensoñadora...".
El creador del ingenio sitúa a la Máchina en el mismo habitáculo donde residen "El idioma analítico de John Wilkins", de Jorge Luis Borges, "Las palabras y las cosas", de Foucault, la tradición clasificatoria que se inicia con Aristóteles y las máquinas solteras surrealistas. En cualquier caso, se trata de una aplicación interesante de las posibilidades informáticas que brinda Internet sobre las actividades humanas.
Usted puede recomendarnos los sitios literarios en castellano que crea de interés general, para ser reseñados en esta sección. Escríbanos a info@letralia.com.