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Edición Nº 49 15 de junio de 1998 |
Sola.
Esclava de libertad.
Brasas de sol
aroman la noche blanca.
Sábana húmeda
acaricia fuego.
Dédalo de espejos
rememora
diálogos inagotables.
En gruta azul de sueños
duermo despierta.
Sola.
Con gusto a sed
vuelo al encuentro
en alas de golondrinas.
Sola,
esclava de libertad.
Etéreo
Somos tiempo.
Dos tiempos en un mismo tiempo.
Sin tiempo.
Somos libertad creadora
universo en aguas delirantes.
Somos emociones,
estallidos en ciernes.
Somos aliento de la tierra
de todos los océanos.
Somos mito de misterios
desenterrado en poema.
Somos espuma de cielo
haciéndonos el amor.
Somos rumor de primavera
exhalación de rosas y jazmines.
Somos días lujuriosos
con profundidad de alondra.
Somos luna en armonía
gozo de morir viviendo.
Somos un juego de dos,
una travesura más.
Somos tiempo
latiendo al mismo tiempo.
Sin tiempo.
Kronos
No importa la distancia
si quedan recuerdos.
No importan las palabras
si quedan silencios.
Qué importa no ser tierra
si puedo ser cielo.
Qué importan no ser luna
si puedo ser tiempo.
Todo
Delirio.
Alegría,
pétalos renovados.
Verano fuego.
Sueños calcinados.
Atardecer, abrasacenizas.
Templete
Letanía brumosa
acaricia rocas.
Destello hielo.
Antología
guarda nívea sales.
Guitarra susurra
canto huilliche.
Llovizna.
Aroma café.
Coleópteros y caracolas
en cada rincón.
Invierno de mariposas
la pérgola viste.
Topacio silencio luz
escruta el horizonte.
Nada cambió.
Naufragó la isla.
Lágrima de mascarón.
Imagen
Complicidad de luna.
Mito.
Arrabal.
Ríos de adoquines.
Melancolía,
reflejo de luz.
Balcones remiendan
hilachas de suburbios.
Carriego
es Buenos Aires,
de humo,
rumores,
tiempo gris.
Vive en la mirada
de ciegos y sordos
que observan,
de mudos
que gritan desde la nada.