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Edición Nº 54 7 de septiembre de 1998 |
El sueño final de Kurosawa
Este 6 de septiembre falleció en Tokio el director de cine Akira Kurosawa, uno de los más importantes realizadores del mundo. Víctima de un derrame cerebral, Kurosawa falleció en su residencia contando 88 años de edad. Su funeral se realizará mañana martes en su casa de Setagaya, en Tokio, aunque se hará un funeral público en los estudios Kurosawa Film.
Kurosawa fue calificado como el "Shakespeare del cine contemporáneo" por su colega estadounidense Steven Spielberg. Era conocido como "El Emperador" y había dirigido una treintena de películas, en las cuales fue recurrente la presencia protagónica de Toshiro Mifune, actor japonés que murió en diciembre a los 77 años de edad.
Había nacido en Tokio en 1910, el menor de siete hijos de un oficial de carrera descendiente de samurais. Después de abandonar estudios de bellas artes, se incorporó a la carrera cinematográfica en 1936, cuando leyó un anuncio según el cual se solicitaban asistentes de dirección de cine para los estudios Toho. Allí Kurosawa se inició como ayudante del director Kairo Yamamoto, y luego se convirtió en guionista de varios directores.
En 1943 logró que los estudios Toho le dejasen dirigir La leyenda del gran Judo, historia nacionalista que tendría una segunda parte en 1945. Entre estas dos películas Kurosawa filmó La más bella, en 1944, una historia acerca de las obreras de una fábrica. A estas películas seguirían No añoro mi juventud y Un domingo maravilloso, dos dramas realistas filmados en 1947, El ángel borracho, de 1948, la primera película donde Mifune y Kurosawa trabajan juntos, y El perro rabioso, de 1949, un policial ambientado en el Tokio de la posguerra.
En 1950 el mundo conoce la obra que le ganaría un sitial de honor en la cinematografía: Rashomon. La historia de una violación en el siglo XI, narrada desde cuatro puntos de vista distintos, le hace merecedor del León de Oro de la Mostra de Venecia y el Oscar a la mejor película extranjera. A partir de aquí Kurosawa se afianza en adaptaciones de obras europeas, filmando El idiota, de 1951, basada en la novela de Dostoievski; Vivir, de 1952, con un guión original que narra la vida de un funcionario afectado de cáncer; El trono de sangre, de 1957, una versión de Macbeth, y Los bajos fondos, del mismo año, basada en la obra de Máximo Gorki.
En 1954 vuelve a ganar el León de Oro, esta vez con Los siete samurais, un filme ambientado durante las guerras civiles, en el siglo XVI. Esta película sería versionada posteriormente en diversos filmes del oeste, siendo el más importante Los siete magníficos (1960), de John Sturges, y en Los siete magníficos del espacio (1980), de Jimmy T. Murakami.
La fortaleza escondida, de 1958, es otra de sus grandes realizaciones, aunque poco conocida fuera del Japón. En 1963 filma El infierno del odio, basada en una novela policíaca del estadounidense Ed McBain. En 1964 sostiene un litigio con el director italiano Sergio Leone, quien habría plagiado su filme El mercenario, de 1961, con Por un puñado de dólares, de 1964. Kurosawa gana el pleito y Leone es obligado a devolver el dinero cobrado por su trabajo.
Dos fracasos cinematográficos —Barbarroja, de 1965, y Dodeska-den, de 1970, su primera película en colores— le conducen a un intento de suicidio en 1971. Vendrá una etapa difícil: en veinte años sólo podrá filmar cinco películas. Los problemas para conseguir productores, a raíz de esos fracasos, se extienden hasta 1980 —pese a que en 1975 su película Dersu Uzala ostentara un considerable éxito—, cuando La sombra del guerrero, realizada con ayuda de George Lucas y Francis Ford Coppola, gana la Palma de Oro del Festival de Cannes.
En 1985 y 1990 rueda Ran y Sueños, dos películas para las cuales debió contar con el apoyo de Martín Scorsese. Ran recibió un trofeo especial en el Festival de Cannes y fue electa mejor película por la Sociedad Nacional de Críticos de Cine. Se filmó con un presupuesto superior a los 10 millones de dólares, constituyéndose en su momento en la película más costosa del cine nipón. Sueños, por la que recibió el Oscar, es una serie de historias unidas entre sí por un onirismo de gran contenido simbólico.
Después de este período produjo su obra posterior sin mayores inconvenientes: Rapsodia en agosto, que en 1991 permitió a Richard Gere interpretar el papel de un pariente lejano de una familia japonesa cuyos miembros más longevos eran sobrevivientes de la bomba atómica, y Espera un poco, de 1992, en la que trasluce la edad del creador.
Kurosawa recibió póstumamente, ayer domingo, el premio Honor del Pueblo, un alto reconocimiento que Japón otorga a quienes han desarrollado una excepcional labor artística y cultural, y que hasta ahora sólo se ha entregado en trece ocasiones. Sólo otras dos personalidades de la cinematografía japonesa, los actores Kazuo Hasegawa y Kiyoshi Atsumi, han recibido antes el premio.