Editorial - La Tierra de Letras expresa su opinión
Indice de esta edición
Edición Nº 57
19 de octubre
de 1998

Comparte este contenido con tus amigos

Del estriptís, el jazz y la litrona

Los hombres crean convencionalismos para resolver sus cuestiones, y cada convencionalismo tiende a multiplicarse a sí mismo para resolver cuestiones más específicas. Es así como se llega, entre otras cosas, a la oficialización de las palabras.

El reciente boletín de la Real Academia Española (RAE) anuncia la admisión de una serie de vocablos y usos en nuestra lengua. Se trata del segundo boletín desde enero de este año, cuando se publicó el correspondiente a las modificaciones entre la A y la C. El último boletín se refiere a los cambios entre D y L.

Sabemos que los académicos tienen razones de sobra para admitir o rechazar un vocablo, pero uno, que quizás no llegue jamás a ocupar uno de esos honrosos puestos en la academia, no tiene por qué cohibirse de imaginar cosas en torno a las palabras admitidas y la forma como fueron admitidas.

Lo primero que nos hace sentir extraños ante las modificaciones introducidas es, como decíamos al principio, la "oficialización" de algunas palabras. Ahora es "legal" decir y escribir "estriptís", y si se dice y escribe ante una "geisha" —aunque no sea japonesa—, tanto mejor, aunque "estriptís" haya sido convertido a su castellanización por la vía fonética y no la geisha, que siguiendo el mismo razonamiento debería escribirse gueicha o geicha dependendo de que se desee pronunciar la ge como ge o como jota. Otro tanto sucede con "fuagrás", proveniente del francés "foie gras", admitida en desmedro de su hermana ilegítima "foyegrás", que en tanto restaurante con ínfulas internacionales alcanza uno a ver.

La desaparición de la elle como letra independiente era de esperarse, en un mundo tan arropado por la cuestión económica. Y en realidad es hasta natural suponer que la vieja y fiel "doble ele" no sufrirá mucho; total, seguirá viviendo "en espíritu" con nosotros.

El lenguaje popular ganó terreno: ahora "existe" —por decirlo de alguna manera— la litrona, botella de cerveza que contiene un litro, que quizás sea fatal cuando se anda emporrado —bajo efectos del porro, cigarrillo de opiáceos. Cualquiera en esas circunstancias podrá quedar descerebrado —de muy escasa inteligencia— o, en todo caso, ser empurado —amonestado— por la ley, siempre ella tan facha —fascista.

En esta oportunidad, nuestro idioma tomó prestadas varias palabras de sus hermanos, el inglés y el francés. Con la ampliación del Diccionario de la RAE en 2001, quedará formalmente aceptado el uso de "fan" como sinónimo de fanático, algo que provino originalmente del inglés pero que realmente tiene un uso muy arraigado en el habla popular. Así, usted podrá ser un fan de cualquier cómico sajón que le haga reír con sus "gags" —efecto cómico rápido e inesperado en un filme— o de algún contemporáneo sucesor de Louis Armstrong que le deleite con una extraordinaria pieza de "jazz" —palabra que también acaba de ser admitida, ¿por qué?, ¿llegó usted a usarla alguna vez?

Muchas sorpresas nos depara el castellano "oficial". Pese a que recién ahora es cuando se legalizará el uso de "intervenir un teléfono", "espiral de violencia" y "fauna nocturna", que nadie piense que la Academia ha venido "metiendo la gamba", pues reglamentar el idioma es ardua tarea que puede dejarlo a uno "hecho un flan".

El lenguaje es la más clara expresión de la inteligencia del hombre. Quizás es por esto que se atiene tan poco a la reglamentación, a la estaticidad de sus formas, a la que rehuye rápidamente para probar la flexibilidad y el cambio constante, a manos de la gente común.

Jorge Gómez Jiménez, editor


Post Scriptum

"De todo hay en el 'aire artista'. Hay todas las niñerías del intelectual acostumbrado a la libre soledad y a la despreocupación del taller; hay el amor propio, el estar fuera de su centro y, sobre todo, en el fondo, una timidez especial, procedente de que el artista está fuera de la sociedad, y no sabe nunca si se le acepta o si reina en ella".

Fernando Araujo (1900).


       

Indice de esta edición

Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria.
Todos los derechos reservados. ©1996, 1998. Cagua, estado Aragua, Venezuela
Página anterior Próxima página Página principal de Letralia Nuestra dirección de correo electrónico Portada de esta edición Editorial Noticias culturales del ámbito hispanoamericano Literatura en Internet Artículos y reportajes Letras de la Tierra de Letras, nuestra sección de creación El buzón de la Tierra de Letras