Parece que aprender a escribir implicara únicamente el manejo correcto del
lenguaje, pero un buen lenguaje sin imaginación deja de ser interesante, es
como decir que tiene el don de la perfecta comunicación, de la impecabilidad,
pero sin alma. Sin embargo, sé que la imaginación sin el buen uso de la
herramienta misma del lenguaje muere como una semilla en un terreno infértil o
de pobre preparación. Entonces, me pregunto cómo puedo resolver el dilema de
practicar una buena escritura ignorando las imágenes mentales que van
sucediéndose, una tras otra, a la velocidad del rayo... y que cuando ya salvé
la dificultad de plasmarlas con palabras ha perdido el brío y por lo tanto he
perdido el camino por donde la imaginación me estuvo llevando. ¿Cómo es que
se aprende a escribir? Entonces oigo mi propia voz que dice: —Es allí
donde debo hallar el equilibrio, la ecuación matemática para que la línea
divisoria entre la imaginación y la realidad de manejar un buen lenguaje se
haga CERO.