Bukit Indah

Manual para cruzar la frontera (o una jornada en Bukit Indah)

Comparte este contenido con tus amigos

¿Consejos? Recibimos muchos. ¿Páginas en Internet? Leímos más. Pero, puestos a tomar decisiones y lanzarnos a la “aventura” de cruzar la frontera, fueron las recomendaciones de Nicolás las que seguimos casi a la letra. Él, argentino de la pampa y excelente chef, agotó, en los años que residió en la “Ciudad de Leones”, todas las posibilidades de esta cercanía de dos países cuyas distintas realidades permite, a quien viva en Singapur (y tenga las ganas, la paciencia y el talento para hacerlo), un buen ahorro de dólares al mes.

Al sur de Malasia y al norte de Singapur (pasando, claro, el estrecho que es la frontera natural entre ambos países), se halla la provincia malaya de Johor. Hay dos puentes que unen ambas naciones y, consecuentemente, dos pasos fronterizos. El antiguo “Johor-Singapore Causeway” (cuyas instalaciones fueron remodeladas e inauguradas como “Woodlands Checkpoint”, en Singapur, en 1998, y “Sultan Iskandar Complex”, en Malasia, en el 2008); y el nuevo “Malaysia-Singapore Second Link” (también conocido como “Tuas”, inaugurado en 1998).

La capital de Johor es Johor Bahru (“Nueva Johor” o “Yei-Bi”, o sea, “JB”), tiene poco menos de un millón trescientos mil habitantes y el cruce de Woodlands enlaza Singapur con el corazón de esta ciudad (tan ligada a la isla-Estado que, a pocos metros del control de migraciones malayo, hay un centro comercial muy visitado por los singapurenses). Por otro lado, Bukit Indah es una pequeña ciudad en pleno crecimiento (sesenta mil habitantes), que forma parte de la “zona económica especial de Iskandar” y se halla a 20 minutos en coche del cruce de Tuas (pasando antes por “Legoland”, un inmenso parque de atracciones visitado por miles de turistas).

Nicolás solía cruzar (con su esposa y sus tres hijas) en coche (dejo la historia del carro para otro artículo) y prefería Tuas porque “aunque el peaje es un poco más caro, siempre tiene menos congestión” y le gustaba el centro comercial de Aeon porque “no hay tanta gente como en JB”. A mí, que se me antojan mejores los lugares con menos gente (no es misantropía, sólo precaución), me pareció buena idea seguir los pasos de mi amigo argentino. Claro, no tenemos coche (pero tampoco tres hijas y mi infinita Alesia aún puede manejarse bastante bien en metros y buses con sus siete meses de embarazo), así que el asunto se convirtió en un viaje en ómnibus.

En Singapur hay varios lugares donde se puede conseguir un transporte público que cruce la frontera hacia JB y alrededores; uno, por ejemplo, es Changi (el aeropuerto) y otro es Kranji (donde hay una estación de la línea roja del metro y que solía ser el paradero más frecuentado de los ómnibus que cruzaban a Malasia). Sucede que en los últimos años, con el aumento exponencial del número de personas que atraviesan diariamente la frontera (hace poco, el periódico The Straits Times informaba que sólo el control de Woodlands lo utilizan más de trescientos cincuenta mil viajeros cada día), los llamados “puntos de embarque” también se han multiplicado.

Como fuera; por comodidad, por cercanía, porque lo conocemos, porque Nicolás nos dijo que era el mejor lugar para tomar el bus (“el amarillo, toma el CW3”) hacia Bukit Indah, decidimos ir a la estación “Jurong East”, al final de la línea roja del metro (a tres estaciones de Choa Chu Kang, donde vivimos), y allí comenzó nuestra aventura...