Argentina nacionaliza teleserie ER

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Hace apenas unos días, filmado en el escenario real de un vacío y viejo hospital de Buenos Aires, se comenzó a producir Hospital Público, una nueva serie por televisión cuya intención, al igual que el de la conocida y galardonada serie norteamericana por televisión ER, sería el de tomar hechos reales, adaptándolos y llevándolos a situaciones de ficción.

Historias de un grupo de médicos que conviven a diario en situaciones límite, al tiempo que sobrellevan sus propias vidas y realidades: una trama donde se recrean crudos casos profesionales junto a dramas personales entre los personajes, dentro de una sala de emergencia abarrotada de pacientes que se debaten entre la vida y la muerte.

La serie, o unitario, como se le conoce en Argentina a este tipo de episodios consecutivos, está dramatizado por un vigoroso elenco, entre cuyos actores están Pablo Rago, Mauricio Dayub, Natalia Lobo, Virginia Innocenti y otros. Ya en su primer capítulo se ha impreso el mismo sello conocido en los episodios norteamericanos de ER; resentimientos, el comercio con el dolor, romances prohibidos, abnegación, envidias, problemas trasladados al ámbito de trabajo con buena actuación de sus actores; su productor, Edi Flehner, un consagrado director de cine publicitario que incursiona en esta nueva ficción televisiva, deja en manos del elenco el concentrarse en el efecto dramático de sus situaciones, quizás por complejo de culpa respecto al parecido con el seriado norteamericano —que, por cierto, comenzará nuevamente a retransmitirse por otro canal argentino—, y seguramente atraerá nuevos comentarios polémicos de la opinión pública al hacerse la comparación de ambas versiones, diferencias y desigualdades entre la serie que transcurre en un lugar de Chicago y esta nueva prueba con acento argentino que deja enseñar apenas una parte de la cruda realidad de la actual salud pública argentina. Según su director, Flehner, “No somos denunciantes, somos mostrantes”, al dejar ver ciertos aspectos de la idiosincrasia nacional que no estaban reflejados en productos internacionales.

En esta especie de muestra argentina donde no alcanzan las camas ni sillas de ruedas en los hospitales, sus ascensores no funcionan, la luz que se corta, vidrios rotos, ausencias de consultorios, bajos salarios y lugares que no están ni cerca de estar calefaccionado, enseñan sólo algunos de los problemas que se plantean entre conflictos los personajes, los toques del realismo argentino.

Uno de sus productores, Alejandro Suaya, refiriendose al seriado, dijo: “No vamos a acentuar esto para lamentarnos o regodearnos en ‘¡Qué mal está la Argentina!’, sino para destacar el esfuerzo cotidiano de los médicos, de los enfermeros...”. Hospital Público parece estar decidido a convertir el escenario principal de esta historia en una suerte de pequeño mundo.

Poniendo fin a la historia del día en su primer episodio, la de Pablito, un chico golpeado por su madre, se deja ver un claro mensaje en la pantalla chica argentina... “Si usted es victima de la violencia o maltrato infantil busque ayuda en...”, mostrando direcciones y telefonos adonde acudir para pedir ayuda.

Un verdadero “plus” de la serie argentina, cuyo final es acompañado por las melancólicas notas musicales de un tema piazzoliano con bandoneón.