Con la partida material eterna de Cundo Bermúdez, el último pintor sobreviviente de aquella fabulosa vanguardia cubana que junto a Wilfredo Lam, Mariano Rodríguez, Víctor Manuel, Amelia Peláez, Mario Carreño, René Portocarrero, Carlos Enríquez y Fidelio Ponce entre otros, revolucionaron las artes plásticas en la mayor de las Antillas se acaba toda una época.
Secundino Bermúdez y Delgado, “Cundo”, nació en La Habana en septiembre de 1914 y murió en Miami el 30 de octubre de 2008, después de una activa y profunda vida creadora que lo llevara desde su adorada Cuba hasta remotos rincones artísticos alrededor del mundo y el reconocimiento internacional de destacadas figuras como David Alfaro Siqueiros, quien dijera: “Cundo Bermúdez representa audacia en las artes plásticas. Él sabe cómo construir de una manera sincronizada. Él construye y organiza a veces de manera milagrosa”. En las obras y lienzos de Cundo se destacan la exuberancia del color, la brillantez y el espectáculo cotidiano musical de Cuba. Él entendió la pintura como la exaltación de la luz y el color, su pintura tuvo influencia de Picasso y de México, caracterizándose en sus obras por manos de 4 dedos y los rostros egipcios de sus personajes.
A Puerto Rico, su segunda patria, país que amaba entrañablemente y donde vivió durante 30 años de su exilio, le dedicó dos de sus murales de mosaicos más destacados, Las tres antillas y La flora, cada uno de 17 pisos de alto, instalados en el Edificio Caribe contiguo al Hotel Caribe Hilton en San Juan, obras que perdurarán por muchos años y tan distintas a lo ocurrido con El mural de La Habana, en las paredes exteriores del entonces Hotel Habana Hilton, que fue destruido después que el artista abandono el país. En Cuba, al igual que con otros artistas, Cundo fue sometido a un aislamiento irracional. A periodistas e intelectuales visitantes a la isla, al preguntar por él, se les decía: “Cundo es un anciano de salud my delicada que vive en una finca alejada de La Habana”. En realidad, Cundo tenía poco mas de 40 años y estaba en plenitud de sus facultades. Se le niegan materiales para trabajar. No se le invita a exposiciones nacionales. Pinta casi en el clandestinaje.
Yo me encontraba en la prisión política de Isla de Pinos donde cumplía una condena de 7 años de libertad por haber disentido del régimen cuando me enteré, en 1967, de la salida de Cundo hacia el extranjero, después de más de cinco años que el gobierno cubano le negara la salida del país. Fue una gran alegría.
Por unos meses vive en Washington hasta que se traslada a Puerto Rico alegando: “Necesito ver un sol brillante al levantarme cada día”; allí pasó una gran parte de su actividad artística después de la salida de Cuba.
Entre los cuadros encontrados por la policía cubana en una vivienda en La Habana hace unos años se encontraron un cuadro de Picasso, El niño y la paloma, valorado en más de un millón de dólares en el extranjero, entre otros cuadros que se encontraron en manos de los comerciantes de tesoros del patrimonio nacional cubano, que salen hacia el extranjero para ser vendidos con la complicidad de algunos funcionarios de la administración actual cubana; se encontraron obras de Cundo Bermúdez, José Mijares y Amelia Peláez. Supuestamente robados del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana —según denunció Eskil Lam, hijo de Wilfredo Lam—, se detectaron dos de sus obras en Miami que iban a ser subastadas por un precio que la galería afectada estimó en más de 500.000 dólares.
Con la muerte de Cundo Bermúdez se han destacado desde La Habana declaraciones de funcionarios del gobierno de la isla, como la de Lesbia Vent Dumois, presidenta de la Asociación de Artistas Plásticos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, que expresó: Cundo Bermúdez “fue uno de los representantes de la llamada Escuela de La Habana, y pertenece por derecho propio al patrimonio artístico de la nación. El Museo Nacional de Bellas Artes atesora parte de su legado. Debemos estudiar su obra y detenernos en ella”. Otra justa mención desde La Habana fue publicada en el periódico del Partido Comunista de Cuba proveniente de Pedro de la Hoz (pedro.hg@granma.cip.cu), otro funcionario gubernamental del gobierno cubano actual en La Habana, mencionando a Cundo como “el último maestro de la segunda generación de la vanguardia cubana”... y a quien José Armando Rodríguez desde World Press, en el extranjero, contesta: “Sobre Cundo Bermúdez”: “Es increíble la manera tan ruin con que Pedro de la Hoz, ese ser que todos sabemos es pseudo-critico y pseudo-intelectual, y sí un autentico y servil vocero del Comisariado castro-comunista en el sector de la cultura, se atreve a escribir una nota ‘sintiendo’ la pérdida de Cundo Bermúdez, cuando el mismo sistema que él defiende con su pluma lacaya fue quien lo desapareció en vida en todos los libros y catálogos de historia del arte cubano que se publicaron en la Cuba castrista...”.
Hacia un mundo mejor, Cundo Bermúdez... descansa en paz.