Comparte este contenido con tus amigos

Las FilipinasLas Filipinas

El archipiélago de las Filipinas está formado de 7.100 islas. Con una población de 100 millones de habitantes es uno de los dos países católicos en Asia y esto gracias a nuestros conquistadores, que también llegaron a estos lares. El archipiélago fue nombrado en honor a Felipe II de España.

Al llegar los españoles a Manila y temerosos de las invasiones de japoneses y chinos, construyeron una muralla alrededor de sus asentamientos. La muralla tiene una extensión de 4,5 kilómetros y forma pentagonal. Cada puerta estaba protegida por un puente levantadizo que era cerrado al caer la noche. Dentro de la muralla se encontraban las residencias de los españoles, iglesias, escuelas e instancias gubernamentales. La ciudad recibió el sobrenombre de Ciudad Murada que con el tiempo derivó en Intramuros.

Las viviendas siguen el patrón colonial español: las fachadas son de cornisas salientes con ventanas adornadas por barandales de hierro forjado, entrada con zaguán de puerta amplia y alta y las habitaciones están distribuidas alrededor de un patio central, mismo que está decorado con jardines o fuentes. Igualmente las iglesias tienen dos torres gemelas en las fachadas, una sola nave en forma de cruz latina y bóveda de cañón soportado por muros de mampostería y gruesos contrafuertes.

Si aunado a esto agregamos que las calles, iglesias y santos tienen nombres hispanos, podrán entender por qué me sentía en América. Nos separan 13.714 kilómetros; sin embargo, el Galeón Manila-Acapulco, cargado de mercancías orientales como tafetanes, sedas, terciopelo, raso, pimienta, canela, artesanía china, biombos japoneses, abanicos, espadas japonesas y jarrones de la dinastía Ming, zarpaba dos veces al año hacia el puerto de Acapulco.

El tagalo es la lengua oficial, se dice equivocadamente que es una mezcla de español con la lengua nativa, en realidad sólo hay préstamos del español. Se usa el español principalmente en los nombres de la vestimenta, los utensilios de cocina, las horas y fechas y números. Aunque también el mesero te saluda con un kamusta derivado de ¿cómo está? Y te ofrece una buena taza de tacholate. Pero aunque el español se enseñó en las escuelas hasta hace algunas décadas hoy ya no hay quien lo hable. En cambio dominan el inglés a la perfección.

Debido a la escasez de trabajo y los bajos salarios en su país hay alrededor de 140.000 filipinas viviendo en Hong Kong. Mujeres, en su mayoría con estudios universitarios, que no pueden encontrar trabajo en su patria y se ven forzadas a ocuparse aquí como trabajadoras domésticas o nanas.

Los domingos todas estas mujeres tienen su día de descanso. Se sientan en grupos de más o menos diez chicas, marcan su territorio con cartón, colchonetas o mantillas. Las banquetas, pasos a desnivel, puentes peatonales, parques y plazas se llenan de voces filipinas. Ellas hablan sin parar, juegan cartas, se hacen manicura y pedicura, comparten los alimentos, toman una siesta, en fin, pasan el día entre amigas. Al caer la noche recogen su basura y regresan a sus casas. Isabel la Católica y Fernando II estarían felices de ver que todas ellas empiezan su domingo con una buena misa.