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11 de septiembreAntes y después

El once de septiembre de 2001 es un parte aguas no sólo para los Estados Unidos de Norteamérica y los países árabes, también lo es para los usuarios de los aviones. Personas, que como yo, viajaban antes de los ataques a las Torres Gemelas, saben a lo que me refiero.

Antes estaba permitido viajar llevando como equipaje de mano un neceser con los artículos de higiene, ungüentos y afeites que uno quisiera, únicamente estaban restringidas las sustancias explosivas e inflamables, el set de manicura y pedicura, perfumes, botella de agua y hasta comida podrían viajar en la cabina de pasajeros. Yo llegué a viajar con fruta, para enriquecer el menú de aerolínea.

Después del 11 de septiembre de 2001 el mundo entró en un estado de paranoia y el viajar por avión cambió. Ahora estamos obligados a empacar todos los linimentos, pomadas y untos entre la ropa, esperando que nada se chorree, se rompa o se bata hasta quedar inservible. Hay que llegar tres horas antes de la salida del vuelo, pues debemos documentar y pasar por seguridad. Primeramente, computadoras, cámaras y demás artículos electrónicos deben quedar a la vista en charolas de plástico que pasan por el escáner de seguridad, mientras tanto el viajero es registrado por el arco detector de metales, sin cinturón, zapatos, reloj y con los bolsillos vacíos.

En una ocasión en un aeropuerto de Estados Unidos me tocó entrar en una cabina que una vez cerrada herméticamente y sin previo aviso soltó unos chorros de aire, que además de remover toda partícula de polvo de mi cuerpo me dejaron tan atolondrada y con ojos de espanto, que el guardia de seguridad me encontró sospechosa y comenzó un agresivo interrogatorio.

Los líquidos no pueden ir en cabina pues se puede hacer una bomba molotov, los artículos puntiagudos y cortantes tienen que ser documentados para evitar el riesgo de un atentado, sin embargo no puedo dejar de preguntarme: ¿cómo podría agredir a alguien con mi cortaúñas? ¿Qué daño pueden causar mis cosméticos? ¿No es más peligrosa una botella comprada en el duty free? Un maloso puede romperle el cuello a la botella y utilizarla como arma, entonces para qué tanto escándalo sobre las tres onzas de líquidos permitidas durante el vuelo. Y finalmente quisiera saber: ¿a dónde van a parar todos los productos que se quedan en los puestos de seguridad? ¿Qué se hace con todas las botellas de agua tiradas antes de abordar? ¿Se reciclan por lo menos?

Reint y yo llegamos al aeropuerto, llevábamos tres maletas, dos grandes de 20 kilos cada una y una maleta más pequeña pero demasiado grande como para ser equipaje de mano. Íbamos dispuestos a pagar el sobrepeso, pero en el momento de documentar la señorita preguntó retóricamente: ¿Es este su equipaje de mano? Sin esperar una respuesta, miró indiferente a la maleta y prosiguió a asignarnos nuestros asientos.

Pasamos por seguridad, nos sentamos en la sala de espera y abordamos en avión. En el momento que Reint colocó la maleta en el compartimiento para el equipaje, recordé que dentro de esa maleta iba nuestro neceser lleno de artículos prohibidos, llevábamos unos tenedores recién adquiridos y una botella de licor. Nadie notó el tamaño, el exceso de kilos y mucho menos su contenido peligroso. No lo hicimos adrede, pero comprobamos nuestra teoría de que todo el rollo de la seguridad es pura faramalla.