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Las bicicletas en Chengdu

Chengdu

Yo no fui niña de bicicleta, pero desde que aprendí a andar en bicicleta a los 25 años no la he dejado. En Holanda la bici se convirtió en una extensión de mi cuerpo y ahora en Chengdu fue mi medio de transporte diario.

Aunque equivocadamente se cree que en toda China la gente anda en bicicleta, Chengdu es una de las ciudades, dada su geografía, amiga de las bicicletas. Así que una vez instalados se me hizo natural comprar una bici y ser parte del paisaje urbano. Encontré una bici de segunda mano, en rosa con canastilla al frente. Compré dos candados y salí disparada a la calle a disfrutar del caos.

Al principio un tanto cautelosa y obediente a los señalamientos, aunque pronto descubrí que los chinos desafían las leyes más elementales de tránsito y sólo tienen una regla: no frenar ante nada. He de confesar que Reint aplicó esta regla con más audacia que yo. Sin embargo sé de cierto que el mejor momento para cruzar la calle es justo cuando se pone el rojo; los conductores dudan por un segundo si frenar o acelerar, por unos instantes se interrumpe el flujo de vehículos iniciando así el dominio de los ciclistas.

Los ciclistas no van solos, los acompañan motocicletas, en su mayoría eléctricas que además de que no contaminan son silenciosas. Y los románticos mototaxis: vehículos de tres ruedas, asiento para dos pasajeros y techito utilizados para las distancias cortas.

Ojalá los chinos no se dejen engañar con los nuevos lujos del capitalismo y sigan utilizando la bicicleta como medio de transporte, no sólo es mejor para el planeta, para la economía familiar y para la salud. Las bicicletas le dan un aire de inocencia a las grandes urbes.

Yura Luna, Chengdu, Sichuan, China
Enero de 2010