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NombresNombres

A lo largo de todos estos años me he topado con nombres impronunciables, cortos, largos, interesantes y graciosos.

En China se insta a los ciudadanos a escoger un nombre occidentalizado, esto con el propósito de facilitar la comunicación con el extranjero. Esta es una medida muy amigable, el problema es que nunca se limitó al uso de nombres propios, dando como resultado personas con nombre de pila “occidentales” como Watermelon, Ring, Escalator. Este último tiene una historia simpática, la mamá de Escalator escogió este nombre pensando que sería de buen auspicio, pues habría ascenso en la vida de su hijo, sólo que la señora olvidó que las escaleras también bajan.

En Holanda tuve un alumno de español, el chico se había enamorado perdidamente de una mexicana, y lo mejor de todo ella también de él. Cuando lo conocí él estaba a punto de pedirle matrimonio y quería hacerlo en español, una historia muy romántica con un toque de ironía: su nombre es Taco.

Visitando La Habana tuve como ama de llaves a la típica cubana: frondosa y jacarandosa. Traté de leer el nombre de su gafete, pero no lograba descifrar el nombre, leía Usanavy, pensé que sería una modificación de Úrsula, de repente me cayó el veinte, los barcos de la marina estadounidense llevan impreso en grandes letras USA Navy, sólo que los padres de la singular Usanavy juntaron las dos palabras, creando así un nombre único.

En el mundo occidental, cuando nos topamos con un John, Jean, Joan, Jan o Johannes sabes que estás hablando con Juan, en versión gringa o afrancesada, pero al final de cuentas Juanito. En Asia con el solo nombre no te enteras del sexo de la persona, mucho menos puedes distinguir el nombre del apellido y ni hablar sobre la pronunciación: Tjiptodihardjo Djojohadikusomo, Gunadi Dibjojuwono o Bataradjaja Inderadjajanata, y por último, el señor Probosutedjo Probosutedjo, o a la familia no se le ocurrió ningún nombre y entonces decidió usar el apellido, o quizás los padres del señor Probosutedjo son amantes de la cacofonía.

Pero quién soy yo para hablar de nombres raros, aparentemente Yuritzi Hernández Rodríguez resulta ser larguísimo, impronunciable e indescifrable. La mayoría de los emails que recibo van dirigidos a Mr. Rodríguez. Miles de veces he tenido que explicar por qué llevo dos apellidos y defender que Yuritzi no es nombre masculino japonés.

Yura Luna
3 de julio de 2011