XIII. Experimento de letromancia • Varios autores

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Ilustración: Todd DavidsonHe visto tras el quicio

He visto, tras el quicio de mi ventana,
un surtidor tapiado por la censura,
obstinado pero vencido.

El Nombre encerrado
bajo permutación misteriosa de letras,
custodiando retazos de cielo.

Una calle guardando hileras de hambre,
y la falsa amnistía entre un romo y un poeta
en medio de una guerra de poderes de polvo.

La imaginación de un falso Basílides
repartida en trescientos sesenta y cinco
inquilinatos de ángeles y potestades;
la tragedia de Sión el Mago,
y su vuelo por los aires;
y todo esto cabía apenas en una alegre tarde de niño.

Todo esto he visto tras el quicio,
no sé si dentro o fuera,
a veces en la balanza del sueño,
a veces en vindicaciones de carne.

Y el Nombre tras el quicio era impronunciable,
y el árbol que lo cobijaba era infinito,
lleno de esferas y claves y silencios.

Lo he visto, a ratos harto. Lo juro.
Y estuve cerca de saber el Nombre,
de descifrar el sueño;
pero un mal día descubrí, en un espejo,
la pequeñez del alquimista que habito.

Y decidí que ahora, con la hoja,
conforme ante mi función de grano de desierto,
en la tranquilidad del ocaso, dócil y callado,
debo dar vuelta a los goznes
para cerrar la ventana.