Libertad de expresión, poder y censura • Varios autores
“La jerarquía del ejército”, de Honoré DaumierLa poesía en estado de sitio

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La poesía en estado de sitio

La poesía perturba el orden social.

El Estado tiene facultades ilimitadas
y procedimientos penales a tal efecto,
el régimen se servirá de atribuciones dictatoriales
para indagar las causas de esta calamidad pública
que ocasiona desobediencia civil
y atenta contra la salud mental de los ciudadanos.
Quedan suspensas para la acusada, las garantías
adverbiales, adjetivales, nominales
y de toda índole gramatical.

El poder político ha manifestado
que hay que acabar con los manipuladores del pueblo,
el sistema judicial y represivo del país, se servirá
de métodos anticonstitucionales
y cometerá todo tipo de violaciones si fuera preciso,
—no habrá imparcialidad—, dice la prensa oficialista,
el abuso de poder policial, será absoluto, el hábeas
corpus y todas las garantías existentes serán abolidas.

Ataviados con sus uniformes verde oliva,
agentes antisociales acometerán tareas
para exterminar la poesía, lacra de la sociedad.

La poesía ha cometido un delito
de acaparamiento de sensibilidades,
conductas revolucionarias
y actos de sublevación.
En principio su libertad será restringida,
luego será procesada, enjuiciada
y finalmente ejecutada.

 

La poesía tiene las manos atadas

Adónde vas sin tregua, Federico García Lorca

¿al inmortal ocaso
donde la tarde es un exilio de azucenas celestes?

¿donde el universo es una hambrienta paloma
que devora la sal?

Tu boca nos responde
con un orgulloso latigazo de silencios
¿un desdeñable consuelo ante tanta demencia?
¿un prodigio de obstinación más allá de la muerte?

sin embargo nos acoges
con el corazón dolido de las horas más oscuras
y nos miras con tu mirar de mirlo enamorado
y jubiloso.

Olvida el sueño despojado
por una ceguera de cuchillos edificando calamidades,
no pretendas sembrar el odio
cuando el firmamento es estéril
y empaña la hospitalaria sala
donde declina el día. Sé siempre dichoso
desde cualquier cautividad en que te encuentres.

Sólo pedimos llevarte
por esa noche hinchada de racimos
o un inquebrantable jazmín para apuntalar
el desguarnecido frío de la pureza,
adónde sino ese desorden de rimas
extraviadas por tus manos.

Desde aquí abajo se te ve un huérfano terrestre
pisando los astros de vistosas alas,
un halcón despreciando
el derroche perfecto de la aurora.

 

El paseíllo

Los dominios del tiempo han crecido
igual que una horda de plagas

las manos han querido hacer reciente el destino
hasta envejecer,
obstinadas en olvidar silencios,
arrebujando papeles de la guerra civil

entonces, el cardo áspero de la memoria
recuerda “el paseíllo”,
las amanecidas de niebla contra el muro infame,
donde el musgo brotaba
cuando un hilo de sangre cayendo inútilmente
brillaba en el amanecer escarchado,
bajo el mismo cielo que habría de cobijar el llanto
y la cobardía

los anarquistas quieren matar a Franco
pistoleros de la patronal asesinan obreros
se multiplican los piquetes
se queman iglesias
las monjas son enterradas en los conventos
los huelguistas destrozan paseos y vuelcan tranvías
elementos incontrolables asaltan los cuarteles.

Contra la tierra fría de la madrugada,
la vergüenza con su mirada de lodo
no dejará sellar la herida en la fosa común.

 

Construir murallas

Contra esa fe enfermiza del poder
habría que construir murallas,
publicar caricaturas,
viñetas, o escribir algún cuento
con aprobación clerical

el periódico ha informado de detenciones arbitrarias
y el ministerio de información se siente ofendido

nombran un nuevo editor para occidente
un nuevo ministro para el orden social
hay una prohibición oficial por falta de permisos
la masa obrera se agita
la universidad propone un debate cultural

fuerzas progresistas
convocan una protesta generalizada

la ciencia y el pensamiento crítico
evalúan la situación

la opinión pública encuentra argumentos morales
contra las fuerzas conservadoras

el ejército toma las calles temiendo lo inevitable
en vista del extraño cambio que experimenta el país

el orden está garantizado, al menos de momento.