El extraño caso de los escritos criminales. 17 años de Letralia
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Sobre fotografía original de moodboard - CorbisDecálogo del policial negro argentino

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Parafraseando el “Decálogo del policial argentino” de Carlos Gamerro, propongo mi propio decálogo del policial negro argentino.

 

1

Debe haber un crimen, pero no es necesario que los policías tengan un rol fundamental en la trama. Si lo tienen, son corruptos, criminales, o, en el mejor de los casos, ineficientes.

 

2

Si existe un policía íntegro y honrado, deberá ser el protagonista. Para más información sobre cómo construir un policía argentino íntegro, honrado y verosímil remitirse a Sérpico, de Peter Maas, y Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes.

 

3

Si el crimen involucra a alguien poderoso, la investigación policial se cajonea. En caso de existir, y en el aun más improbable de avanzar, el propósito de esta investigación es negociar lo mejor posible el precio por ocultar, develar o retocar la verdad, dependiendo de cuáles sean los requisitos del poderoso.

 

4

El crimen siempre involucra, en última instancia, a alguien poderoso.

 

5

La misión de la Justicia no es encubrir a la policía: los policías y los delincuentes rasos egresan de las mismas villas miseria y pueden ser muy útiles, por ende, como chivo expiatorio. La única misión de la Justicia es encubrir al poderoso. En consecuencia, a los políticos. En consecuencia, a sí misma.

 

6

Las pistas e indicios materiales no interesan. El ejercicio de la deducción tampoco. Siguiendo a Raymond Chandler en El simple arte de matar, el policial negro puede valerse del gradual esclarecimiento del crimen siempre y cuando lo haga para desarrollar lo que en verdad le interesa: el gradual esclarecimiento de los personajes.

 

7

El crimen puede, o no, ocupar el centro de la historia. Si lo hace, referirse al punto 6 de este decálogo.

 

8

Como en la vida, en el policial negro nadie resiste un archivo, ni siquiera los héroes. La novela negra quiere ser realista. La novela negra quiere contar el lado peor de las cosas. El mismo hombre que hoy construye Notre Dame mañana construye Auschwitz, y la novela negra nunca lo olvida.

 

9

Un buen policial negro es siempre, también, una buena comedia negra. Por eso, se recomienda enfáticamente evitar pantanos temáticos en los que el sentido del humor corra el riesgo de ahogarse. En Argentina, a partir del siglo XXI, y hasta nuevo aviso, se recomienda en lo posible evitar alusiones muy directas a la dictadura y a los desaparecidos durante el Proceso de Reorganización Nacional, a no ser que el escritor esté preparado para tocar el tema de una forma profunda y novedosa que algunos podrían considerar políticamente incorrecta. Para más información remitirse a Las benévolas, de Jonathan Littell.

 

10

El capitalismo no fracasó. Su éxito es, justamente, el sustento último de la novela negra.