Doble en las rocas. 18 años y Nº 300 de Letralia • Varios autores
Found Image PressDos ebriedades

Plenitud y vacío de Charles Baudelaire

¿Qué hubo? Conjuro de la claridad a las sucesivas figuras de la fiebre: el anhelo de detener el tiempo, un delicado beso en el inicio del escote, el deseo desanclado y en fuga hacia Islas de Especias y dominios del tuareg. Arrastrados por la corriente llaves y filtros de amor, mezclas de China y la India, Wagner, el maligno trajeado para fiesta desde un daguerrotipo.

¿Qué hay? Al borde de lo poblado fluvial, su nariz de animal marino caído en tierra, su peso de Lucifer en retirada. De la orgía un racimo sin uvas, una cáscara sin fruto caída en donde antes pasó el cazador con su perro. El día crece, aumenta su poder sobre azoteas y empedrados, lo condena a ser por horas una sombra, lo somete a lamento, a sobriedad, a resignada pose ante la cámara, a medido derramarse de líquidos en vez de aluvión, lo arroja a fría hoguera entre espejos.

 

Segunda edad diluvial

...las narices henchidas como copas,
sin porvenir, sin recuerdo...

Nietzsche, Ecce Homo.

A la hora del vino servido en jarra lunar, justo en la renuncia de todo clero. A la hora del toque largo, la cámara dispuesta en sucesivos filtros tendidos hacia el rojo. A la hora de la figura por mano alzada, nerviosa, feliz con su vanidad que no es vanidad sino modo de la sed. Entonces hay brindis al borde de la sábana, tapiz con nenúfar, metal fundido que se derrama en el fondo y sube por las raíces. No queda yo fui, yo pude ser, yo seré, el inmenso cartel sostiene yo soy y cada uno es, tumbado o vertical, médula de un sueño, con rúbrica.

Se amplían en intensidad, se reducen a alas de langostas frotadas como música. Pero se amplían y por el ancho canal acuático envían cartas sin grafismos, audibles silencios bruñidos por un Cellini que ansía vender su arte por un vaso colmado, un bizcocho.

En arcas de cobre. En barcos aristotélicos o sofistas. En sumersión, asomados al púrpura, tras un hilo de epifanía. Quisieran exponerse así, tal como están, mareados y desnudos, en el mercado de frutos, en claustros aligerados de ciencia, invadidos de pronto, sin previo aviso, por bestias enjoyadas, arrogantes.

(de Materia desnuda, en interminable preparación)