A Alfredo Trejos
1.
Como los Centauros
anclamos la mañana de tu cumpleaños
pasaron lunas soles distintos astros
cantantes con guitarras desdentadas
acróbatas de aro y fuego milenario
artesanas con malabares en las pestañas
los amigos abandonaban la escena de a poco
Ella también con el turista de turno
o el vendedor que apalabraba a plazos
otras siluetas recortaban las tardes:
estudiantes impresores cuidacarros
trabajadores del césped y la pancarta
artistas y poetas que palmaron antes
persistíamos en el diálogo
con el otro abismado en contra plano
como pesadilla sobre barniz de preciosa madera
así se deslizaba la de amplios muslos
en busca de espuma humo nieve
acoplándose en el estribo o en mis regazos
y muchas otras
desaliñadas encubiertas desalmadas
circulan aún requieren espuma nieve fuego
tubitos de estaño
2.
Como los Centauros que no sabían beber
pero no te avergüence lo mismo le ocurrió
a otros ilustres como Baudelaire Edgarpó
Dylan Thomas Pessoa y Carlitos el del Sheraton
siempre en la brecha entre muchos otros
desde hace numerosos años
entonan la canción desafinada
el poemita adobado y chillón de amanecida
con ringlera de sombreros chamuscados
espuelas melladas en la cabalgata del regreso
antifaces de marea alcalina para otro fondeadero
pegan la hebra con fantasmas que me nombran
(señalan otro sitio bajo la interminable lámina)
bucean por los cuatro puntos del oriente
esperanzados en una dársena un claro de selva
que no sea el ferruginoso desboque de espigas
instruyéndome a sucumbir en la placidez de la playa
con dos líneas blancas como espuma para el regreso
de quienes no conciben el tiempo descifrado
por el narizazo en la pedagogía del cerdo
por eso exijo que abran las ventanas
pero la oscuridad es similar afuera
¡grito!
(la confidencialidad del escarnio
no se liquida con más tragos ni pases:
acarrea la miseria propia en su salario)