Doble en las rocas. 18 años y Nº 300 de Letralia • Varios autores
El escritor poseídoEl escritor poseído

Mis planes son beber hasta la muerte
Jack Kerouac

I

El diablo que hay dentro se desgaja en aristas primigenias,
también hay dioses poseídos por la sed
que se quejan del espanto.

Dentro hay un espíritu que perdió la esperanza
un duende en mala compañía.

El veneno guarece sus crines de mezcal,
desciende por bocas y poros,
es un sediento abandonado,
un ahogado con los ojos abiertos.

Este bebedizo licántropo
habita un cuartel de soledad,
desata a veces la dulzura,
otras, azota una placentera esclavitud

Cuántas noches ha calmado labios crueles
sinuosos instantes de agonía
vibrantes lenguas
procaces pechos de frondosa desnudez.

Dentro hay un baile de arlequines viciosos
un festín de condenados.

Entonces vigilan los feroces jinetes de las luciérnagas
y las lechuzas escarban la tierra con cuchillos,
el sabor del carbón
entra en la boca del centinela o del suicida
con el perfume de un polvo sagrado.

Pero hay un ángel que escribe a oscuras
como sicario de azules serpientes,
corroyendo los recodos sutiles de la vida,
atrapado en el cultivo más huérfano de todos los silencios.


II

Alguna vez estuve sobrio
fui cuerdo
viví la penumbra de mi lucidez natal
la frugal sensatez de mi abstinencia.

Pero forjé sobre estas ruinas mi posteridad

ahora el vino me delata
busco la sensualidad etílica de la noche
bebo y escucho las sirenas
escribo y velo mis fatigas
levanto la copa seminal
el hermoso recipiente místico

beber es una ley
el candil naciente
el paroxismo
la febril iluminación

la telaraña de la vida
la vida salvaje donde no cabe nada más.

Yo he visto a Sartre alcoholizando su náusea existencial
a Lowry apagando su volcán en Cuernavaca
a Baudelaire y Rimbaud oliendo a escándalo y ajenjo
a Bukowski apestando a cerveza por los burdeles
a Dylan Thomas en las tabernas de Gales
a Hemingway en La Habana

los he visto en su oficio de escribir
engrandeciendo el desencanto, el descreimiento,
maniáticos y rebeldes

los he visto con su sobredosis
su spleen
su podredumbre
su ennui sauvage
su Gin Fizz
su abismo

los he visto en las lúgubres buhardillas de París
con sus delirios supremos,
insolentes y culpables,
vanidosos, insumisos, derrotados,
he visto a disidentes e irracionales relatar su propio epílogo.

Los he visto endemoniados e insatisfechos
viviendo su rebelde pesadilla.

 

III

Los creadores necesitan la taberna
beber día y noche
olvidarse del honor y la decencia

romper las costuras de la noche
escribir de la vida sin conciencia y sin fe
condenarse y absolverse
ponerse máscaras
embalsamar alcoholes.

De todos los presentimientos
habrías de ser tú quien viniera,
solemne trago amargo que la noche no esconde,
otra quimera bajo la piel sin tejado.

Cuando sentimos a esa bestia de alcoholes y sudor bajo la piel,
las pasiones deshabitan su hondo perfume
y las olas se estrellan contra la suciedad trashumante
de los recuerdos.

Porque también conspiran
los demonios abstemios de la infancia,
las musas embriagadas de soledad.

 

IV

Bendito veneno que dominas las entrañas,
lo que tengo de ti me delata
y me destruye.
Diablos tentadores, venid a la desesperación
y la zozobra.

Estos versos y otros tantos
han ocupado mis noches más intensas,
exhiben mis obsesiones.
Así me nace este desvarío.

Estos versos y una actitud desolada
me condujeron a ese brebaje caliginoso
de los santuarios.

A veces, hasta los más virtuosos se llenan
de ese hedor litúrgico
de los prostíbulos.

Hachones para velar la malaria de esta decadencia.

Las múltiples veladas citadinas
no fueron más que la ardiente poesía,
la excitación pasajera de un ilusorio alumbramiento
que apenas fue cubriendo las primaveras torpemente.

Cada cual traza su manual de combatiente
a la medida de su propia supervivencia.

¿Qué más puedo decir en esta hora de venenos
y palabras justas?

Pájaros negros, fríos de soledad
¿por qué sois tan extraños en mis venas?

Pregunto, por qué no viene el delator a incendiar el sueño,
a levantar una empalizada contra la luz,
a profanar esta cartografía con itinerarios ocultos

porque entonces, moriremos,
moriremos con todo el esplendor.