I
Ese muchacho del taller
bebe
el Johnnie Walker
de mi cuerpo
succiona
el Baileys
de mis labios
cata
el Something Special
de mis ojos.
Bajo sus silencios
eclesiásticos
va encadenándome
me roba
los sustantivos de sangre
las palabras de mis venas
los verbos de miseria
ese muchacho del taller
sólo con mirarme
abre las puertas
penetra en mi templo
y se va sin tocarme.
II
Bebo un poco de Kahlúa
y me embriago de tu voz caliente
el licor se sujeta
a mis venas
y una vez más vuelo
entre sueños borrachos
y azules.
III
Al final del pasillo
justo al lado de los baños
hay una rocola
bebe siempre
la historia de un amor
pues no para
de vomitarla
cada vez
que visito este bar.
IV
La chica Smirnoff
brinda con sus amigos
los últimos viernes del mes.
Juega a los besos
a quitarse la ropa
entre miradas
a tomarse el vino tinto
desde el cuerpo.
La chica Smirnoff
sueña con irse a París
ser dueña de una librería-café.
Ella
a veces
camina descalza
con un café con leche en sus manos
y el asfalto
va cosiéndosele a los pies.
La chica Smirnoff
escribe el poema
mientras llora
con la espuma de la cerveza
entre sus labios.