Los mejores libros de la década

Delirio
Laura Restrepo
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Delirio o la crítica de la razón extraviada,
reseña por Dixon Moya

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“Delirio”, de Laura RestrepoLaura Restrepo podría representar un grave caso clínico, pues un psiquiatra aficionado quizás infiriera que se trata de una mujer poseída por múltiples personalidades, un bocado apetitoso para un exorcista de la Inquisición. En realidad, Restrepo es una bogotana con actitud universal, nacida en 1950, aunque lo de menos sea su edad, ha sido periodista, docente universitaria, militante política, funcionaria pública, migrante como buena colombiana (por los dos motivos básicos de los colombianos, necesidad y placer), pero todos esos roles confluyen en una actitud vital, escritora.

La faceta creadora de su múltiple personalidad le ha deparado grandes satisfacciones, obtener uno de los más importantes premios literarios en español, el Alfaguara para novelas inéditas, con motivo de Delirio, así como otros distinguidos reconocimientos, destacándose el Sor Juana Inés de la Cruz en México y el Prix France Culture que concede la crítica francesa a la mejor novela extranjera. Sin embargo, si le preguntan a Laura Restrepo si se siente literata, es posible que conteste: “Periodista... sí, durante años lo ejercí en los medios y ahora lo sigo ejerciendo en mis novelas, porque lo que estoy escribiendo es ficción pero se apoya en reportajes y en un tipo de trabajo similar: una primera etapa periodística y una segunda parte de elaboración literaria”.

Ese tratamiento novelado de la realidad circundante, es lo que ha definido Gabriel García Márquez como una “singular amalgama entre investigación periodística y creación literaria”, al comentar la obra de Restrepo. Es indudable que los temas sociales siempre le han interesado a la novelista colombiana, desde la época en que siendo una adolescente precoz, proveniente de una familia acomodada, se convirtió a la edad de dieciséis años en profesora de una escuela pública en Bogotá. Graduada de filosofía y letras, así como de ciencias políticas, profesora en la Universidad Nacional de Colombia, editora de las revistas Cromos y Semana, periodista televisiva e integrante de la Comisión de Paz en 1983, ente negociador entre el gobierno de aquella época y el grupo guerrillero M-19, ahora respetable partido político. Los últimos años los ha dedicado a la literatura, en el momento de obtener el Alfaguara, se desempeñaba como directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, dependencia de la Alcaldía Mayor de Bogotá, la cual coordina las múltiples manifestaciones artísticas de la capital colombiana.

Su primer libro apareció en 1986, Historia de un entusiasmo, luego continuaron La isla de la pasión (1989), Leopardo al sol (1993), Dulce compañía (1995), La novia oscura (1999), La multitud errante (2001). En la novela premiada por Alfaguara, Delirio (2004), fiel a su interés, aborda la temática social, partiendo de una anécdota individual, la pérdida de la conciencia de una mujer silente. Con este pretexto, crea una metáfora para realizar su particular retrato de la Colombia de los años ochenta y su desbordado frenesí. El método de Restrepo implica una investigación previa muy intensa, conviviendo con las personas que luego se convierten en personajes, haciendo preguntas que terminan en denuncias, denuncias que empiezan las preguntas.

Ha incursionado en la novela histórica, aunque no le interesa tanto el pasado, opina por ejemplo, que el conflicto colombiano es una muestra no de una reminiscencia feudal sino ejemplo de lo que puede ocurrirle a toda la humanidad en un futuro postmoderno, cuando la globalización se identifique cada vez más con el consumismo desenfrenado.

Algo que habla sobre el carácter de Laura Restrepo, es que ante sus colegas periodistas, declaró que lo más emocionante de la noticia del Premio Alfaguara, fue escuchar la opinión de José Saramago, uno de los jurados, quien catalogó a Delirio como “una gran novela... literatura de primera clase”, en cita textual. Aunque no pudo concluir su misión al frente de la entidad rectora institucional del quehacer cultural en Bogotá, durante su gestión prosiguió con la buena política de apoyar en la ciudad una serie de actividades lúdicas, engranadas en una extraordinaria dinámica cultural, único remedio frente a la locura.

Es precisamente la locura el tema principal de su novela, aunque tratado con un gran sentido del humor, porque como ella afirma, la “palabra y el humor son las herramientas de los desarmados”. Sobre esta mujer valiente que odia la violencia, mujer singular que se expresa en plural, puede decirse que de sus diversas vocaciones, la mayor sea la del compromiso con las causas, aquellas nobles, buenas y necesarias.

Delirio se convierte, de la mano, o mejor sería decir, de las manos, la mente y el corazón de una mujer consecuente con sus ideas e ideales, en la crónica de una historia que aunque ubicada en el escenario colombiano, es el prolegómeno de nuestra era contemporánea, cuando la razón y la locura se combinan, hasta el punto que las mentiras más evidentes, son cubiertas por discursos absurdos, que son aceptados por las masas y por algunos intelectuales. El delirio del poder, que sería inocuo si no significara muerte, destrucción y miseria de millones de cuerdos. Si Kant estuviera vivo, quizás hubiera hablado de la Crítica de la Razón Extraviada, cuyas premisas se hallarían en una de las mejores novelas de los últimos años, publicada en estos tiempos extraños y confusos.