XX poetas ecuatorianos del siglo XXI • Selección: Fernando Itúrburu
(Loja, 1983)

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Realizó estudios en la Facultad de Comunicación Social, Universidad Central del Ecuador. Ha obtenido el primer lugar en el concurso de cuento “Rostros de Luna”, organizado por el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Quito; el primer lugar en el Concurso de Poesía 2003 de la Universidad Central del Ecuador, medalla de plata en el Concurso Universitario de Poesía 2006 de la Universidad Central del Ecuador, y mención de honor en Segovia, España, en el I Concurso de Relato Corto de Villa Pedraza.

IV

a mi madre

Me clama piedad
se levanta resistiendo la ausencia de alimento
intuye que quiero lanzar mi alma por el desagüe
sé que en cualquier momento va a morir
que no soy la que ella quisiera.

Hoy le he dicho
que todo su rostro se parece al de Frida Kahlo
(mira qué guapa)
pero aquí entre nos
el parecido no está sólo en el rostro
también son las bellas trenzas
y el vientre dañado
pues en este complot
yo puedo ser su hija
pero en otro
fui el feto perdido de Frida.

¡Reza! ¡reza por favor!
le grito
y ella reza a no sé quién para tener valor
mientras
esperamos que explote el veneno.

 

VI

Sólo cuando nos obligan a hablar
nos asomamos por los ojos
la boca
las orejas
las manos.

Adentro somos cuervos
nadie escucha nuestro violín
las velas se apagan
en la lengua fluye desnudo un insecto
los pretextos se derrumban tras las columnas

nos hemos sacado la mirada.

 

IX

Salten como yo
¡bailen!
tomen vodka
vengan con el pastel
hoy celebro mi último cumpleaños
con una calavera en el pensamiento

no se asusten
si al final
sólo quedan
espejos

 

XVI

El día que comenzaste a quedar en silencio
mi padre en el cartón de su ropa
traía el aliento de los amantes enterrados.

Callada supe
cómo el fémur cruje debajo de las hojas.

Este mes
ese padre mío dejará a los de Sumpa
saldrá de la llaga
bajo el brazo llevará sus restos
mientras yo por las calles
llevaré a tu hijo en el cerebro.

 

F

Ayer sufrió de nervios
y ahora
el borracho está bajo la cama
diciendo que su familia lo hizo palillo de dientes
balbucea en calcomanía
el escándalo de llevar una estaca
entre la carne y el esternón
pues según el testimonio de su presencia
lo confundieron con vampiro
siendo amante.

Le atraviesa la mañana
escondido bajo la cama
declarándose cuerdo
para dejar de vivir en un hospital psiquiátrico.

Se le revienta algo
—se revienta—
tal vez esta noche
nos reventamos por completo.