Las musas inquietantes, Giorgio De'Chirico (1916) Vivimos en el desierto

Vamos por el desierto
bebemos ese licor amargo        agua curada
mezcla de lluvia espesa             radiactiva
Vivimos sobre esta arena sucia
bajo esta            arena en medio
el grano taponeando las entradas
el poro mudo     inútilmente seco.
Por eso niego el espejismo y ya no sueño
cascadas de agua dulce             limpio invierno
locura de la nieve           estupideces.
Vamos por el desierto
sobre un ring de boxeo
cubeta de agua fría               picahielo oxidado.
No puedo protegerte
decirte amor duerme sobre mi hombro
yo cuidaré tu sueño.
No puedo hacerlo bajo la balacera
olor a pólvora que se pega a la piel como advertencia.
Cuando digo te amo y haremos lo posible
un aleteo azul alumbra mi cabeza
pero cae el misil          fuego que astilla el ojo
la mano frente al ojo que da pena.
Vamos por el desierto
y es la ley del más turbio
ya no hay Clark Gable besando a una muchacha
ni las ridiculeces de un Chaplin posmoderno.
Fuego que te abre el vientre
vómito que es delicia sobre las fauces rotas
animal del desierto           bestia de calma inútil.
Listo está el cargador
cabeza del incauto donde aventar los dardos
la mano en el cañón de la pistola
redondel que atraviesa.
Vamos por el desierto
vuelta y vuelta a la arena
camino sin retorno.