“De mis soledades vengo
a mis soledades voy”....
Antonio Machado
Y de nuevo tú
buscando un escondrijo donde anidar.
Cualquier oscuro recoveco.
Dejando caer tu débil cuerpo
sobre mí.
Se me ocurre vestirte de azul en una de mis noches
insomnes
y asomarnos juntos al pozo de la memoria,
al trasfondo interior.
¿Por qué me pegas siempre?
Estás presente en el agudo filo de la introspección
y en la angustia kierkegardiana que me desgarra.
¿Cómo desprenderme de ti mi antigua compañera?
Si ya te has vuelto parte de mis huesos.