Poeta en la luna de Cuba • René Dayre Abella
Un cadáver exquisito

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A Miguel Barco

Escribir poesía
debe ser siempre un acto lúdico
eso dijo —o quiso decir— André Bretón
y propuso el juego del cadáver exquisito.

Miguel Barco y yo
quisimos escribir juntos un poema.

Miguel escribió:
“¡No soporto las lilas! ¡Me sofocan!”.

Yo escribí:
“¡Odio las sonrisas estúpidas y evito los saludos!”.

Ahora Miguel se pudre en una celda
donde no crecen lilas.

Yo me apresuro a terminar mis líneas
para evadir la sonrisa estúpida del cederista *
que cada noche me vigila.

* Miembro de los Comités de Defensa de la Revolución. Organización paramilitar de soplones al servicio de la policía castrista.